Daniela Aza sabe lo que es enfrentarse permanentemente a los desafíos, a los retos y a una sociedad que no siempre le ha prestado la empatía y el apoyo que ha necesitado en diversas ocasiones desde su papel como madre con discapacidad de un niño pequeño.
Licenciada en comunicación, esta valiente mujer ha logrado derribar muros y eliminar estereotipos que existen alrededor del binomio entre maternidad y discapacidad. De hecho, ahora compagina su vida en familia con charlas y conferencias motivacionales, en las que abarca la temática de la diversidad funcional.
Del mismo modo, a través de las redes sociales (@shinebrightamc), Daniela también se encarga de dotar de naturalidad su situación personal, que no ha pasado desapercibida. Con sensibilidad y educación responde a comentarios que no siempre son alentadores, pero prioriza su capacidad y el apoyo de su familia para poner en valor su recorrido desde su figura de madre con discapacidad.
Madre con discapacidad
A Daniela no le auguraron un mundo especialmente sencillo. Le comunicaron que difícilmente iba a poder caminar y a ser independiente. Pero, como ella misma dice, «se equivocaron». Ahora puede presumir de que ha encontrado una familia con la que vivir la maternidad y seguir derribando barreras en este sentido.
«Mi discapacidad me atravesó y me trajo un mundo de desafíos y aprendizajes», expone Aza. Desde el año 2018, esta mujer afirma que «derribo prejuicios, barreras, mitos e inspiro a través de las redes sociales». Incluso, detalla que ya trabaja con «empresas, organizaciones y marcas para construir un mundo mejor y más equitativo«.
Como mujer con discapacidad, representada mediante la Artrogriposis Múltiple Congénita, que es una condición que afecta a las articulaciones, generando contracturas, el sueño de ser madre parecía utópico para Daniela Aza; mínimo, «iba a ser un poco más complicado«, insiste.
Sin embargo, ese anhelo que sentía comenzó a latir dentro de su cuerpo, esperando con ansia el momento de poder verle la cara a sus padres. Finalmente, Lucas, «nuestra mayor bendición», llegó al mundo el 11 de noviembre de 2024, una fecha que esta familia siempre tendrá en la retina como otra manera más de eliminar estigmas.
Las explicaciones de Daniela Aza sobre la sinergia que ha generado entre la discapacidad y la maternidad son muy naturales, restándole protagonismo a la Artrogriposis y valorando que «esa mujer que siempre creemos incompleta, deficiente y fallada» haya tomado la decisión de ser madre.
Juzgar en lugar de apoyar
A medida que Lucas vaya creciendo irá experimentando lo que es vivir con discapacidad, aunque no sea en él mismo. Y mientras vaya cumpliendo esas etapas vitales, también podrá observar las barreras que existen alrededor de este colectivo del que su madre forma parte.
De hecho, «cuando esas barreras se van no sólo le digo a mi hijo que puedo«, escribe Daniela en redes sociales, sino que «él lo ve«. Es decir, pese a su corta edad, Lucas ya es consciente de los obstáculos a los que se enfrentan diariamente las personas con discapacidad y las maniobras que deben hacer para salvarlos, ya sean físicos o mentales.
«La mayoría de las limitaciones provienen de una sociedad que juzga en lugar de presentar apoyos y adaptaciones para las mamás con discapacidad«, valora Daniela. Una afirmación que concuerda con su propio propósito de vida, de la mano de la accesibilidad.
«Ayudar a construir un mundo más inclusivo, solidario y respetuoso de las diferencias y colaborar en el camino hacia la aceptación, el amor propio, la resiliencia y la superación de los obstáculos», subraya esta madre con discapacidad.






