El léxico es un factor realmente importante y que hay que tener en cuenta a la hora de hablar con personas con discapacidad. Se debe hacer un exhaustivo análisis y ejercicio de aprendizaje, en caso que se desconozca, para tratar de emitir mensajes con el máximo rigor posible y, en consecuencia, evitar confusiones.
En esta línea, Ismail Fernández (@ismail_con_i), divulgador de la discapacidad y de la accesibilidad en redes sociales, ha compartido un vídeo en el que se muestra un cartel de un edificio municipal que dirige el acceso para personas con discapacidad creando, a su vez, un interesante debate respecto a la movilidad reducida.
Este usuario, además, forma parte de este colectivo debido a una parálisis cerebral, siendo usuario de una silla de ruedas: «Cuando nací, me dieron menos de diez años de vida», relata este joven. Ahora, es escritor y conferenciante, ofreciendo un admirable testimonio en primera persona sobre cómo es su recorrido en la vida.
La importancia del lenguaje en la discapacidad
Las propias personas que conforman el colectivo de la discapacidad, en ocasiones, han manifestado que la discriminación y la falta de inclusión, al igual que la accesibilidad, viene precedida por un factor común: el desconocimiento. Esa idea, por tanto, también se hace extensible al lenguaje.
Cuidar del lenguaje respecto a personas con discapacidad es dar un paso hacia delante en materia de inclusión y de normalidad, factores esenciales para generar un adecuado clima de convivencia. Ismail Fernández, mediante redes sociales, ha explicado el uso correcto de personas con discapacidad y personas con movilidad reducida en las señales.
De acuerdo con este joven, un edificio municipal contaba con un cartel que llevaba escrito el mensaje ‘Acceso para personas con discapacidad‘ para señalizar la ruta sin escaleras. Sin embargo, tal y como explica Ismail, esa expresión es incorrecta: «La discapacidad no tiene por qué ser física, y no todas las personas con discapacidad necesitan ese recorrido».

Por ello, en una publicación de redes sociales, Fernández también ha detallado como, según su juicio, es la forma adecuada de señalizar esa ruta sin escaleras: «Lo correcto sería indicar ‘Acceso para personas con movilidad reducida‘, que describe realmente a quién va dirigido».
Por tanto, a modo de conclusión, Ismail Fernández, escritor con parálisis cerebral, estima que «carteles como este invisibilizan otros tipos de discapacidad, confundiendo a la sociedad». Por ello, pone de manifiesto la importancia del lenguaje en las señales y en la cartelería para que todas las personas se puedan sentir identificadas de manera clara.
Personas con movilidad reducida
La discapacidad es una condición que puede ser visible o invisible, motivada, en ocasiones, por las llamadas enfermedades raras, de complejo diagnóstico y escasos tratamientos debido a su inusual frecuencia. No obstante, que no se vean no quiere decir que no existan, por lo que merecen pleno reconocimiento y visibilidad.
Así mismo, de acuerdo con ILUNION, una persona con movilidad reducida es «aquella que tiene limitada su capacidad para desplazarse de manera autónoma y segura«, debido a una discapacidad física, sensorial, intelectual o psíquica, o por otras razones como la edad, un embarazo de riesgo o una lesión temporal».
A su vez, esta entidad entiende que ‘movilidad reducida‘ es un concepto «más amplio» que el término de ‘discapacidad‘ debido a que incluye a «todas aquellas personas que, por diversas circunstancias, enfrentan barreras en su movilidad».
Por su parte, de acuerdo con el texto de ILUNION, «la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) reconoce esta diversidad y la necesidad de adaptar los entornos para garantizar la accesibilidad universal», indican.




