Hanan Riyani (@hananpiscologa) es una profesional del campo de la psicología que presenta una discapacidad, motivo por el que es usuaria de una silla de ruedas. Ella, por tanto, conoce perfectamente cómo actúa la sociedad ante determinadas situaciones que tienen como protagonistas a las personas que integran este colectivo.
Circunstancias tan rutinarias como ir al supermercado, entablar una conversación con alguien desconocido o salir a dar un paseo puedan tornarse en desagradables momentos para quienes tienen una discapacidad. Estos e debe al desconocimiento sobre esta condición y, especialmente, a la falta de inclusión, empatía y conciencia.
Del mismo modo, Hanan también ha valorado las relaciones de amor entre personas con discapacidad o entre una persona sin discapacidad y otra integrante de esa comunidad. Mediante redes sociales, ha precisado cómo entiende la sociedad ese tipo de sinergias y cómo piensa al respecto, de acuerdo con su experiencia.
Una relación de amor con una persona con discapacidad
El ‘amor todo lo puede‘ y ‘todo lo cura‘, como dicen los dichos populares. Sin embargo, todavía parece existir cierta reticencia a la hora de contemplar una relación de amor entre una persona con discapacidad y otra sin esa misma condición. Así, de hecho, lo expone una psicóloga.
«Cuando en una pareja hay una persona con discapacidad, muchas veces no se cuestiona la relación, sino que se cuestiona el porqué«, estima Hanan Riyani. Se trata de buscar explicaciones a modo de «interés, lástima o necesidad» cuando la realidad es bien distinta.
Una relación siempre ha de estar «basada en el cariño, el respeto y la elección«, indica esta joven psicóloga. Sin embargo, su trayectoria le permite afirmar que «la discapacidad sigue siendo, para muchos, un filtro a través del cual se mide el valor de una persona». Y eso es una realidad que debe cambiar urgentemente.

‘Seguro que está con esta persona por dinero’ o ‘Podría estar con alguien igual que él o ella’ son algunas de las expresiones que cita Hanan que, generalmente, se suelen escuchar alrededor de una relación entre una persona con discapacidad y otra sin discapacidad, «como si el amor tuviera que cumplir un estándar«.
Presentar una discapacidad no hace a ninguna persona «menos elegible». El problema, realmente, reside y se encuentra «en la mirada de quien juzga» este tipo de relaciones. El amor no tiene etiquetas, es libre y mereces er vivido de la manera en la dos personas se enamoran, sin nadie que se atreva a opinar al respecto.
Cambiar pensamientos también es inclusión
Cada persona con discapacidad se enfrenta a una propia batalla interna que, en ocasiones, aparece sin avisar. En otras circunstancias, también debe lidiar con la sociedad, que actúa mediante miradas, pensamientos y comentarios que reflejan una todavía lejanía a la inclusión.
«Hay pensamientos que no se dicen, pero se sienten», sostiene Hanan Riyani, que los menciona mediante «silencios y actitudes«. Hace referencia a «ideas que se han normalizado tanto que ni siquiera se cuestionan» en relación al colectivo de la discapacidad. Gritos sin palabras que dicen todo.
Para esta psicóloga, precisamente, ahí yace el problema: «Porque no se trata solo de lo que se dice, sino de lo que se cree«. Por tanto, de acuerdo con su testimonio, intentar cambiar esas actitudes y comportamientos, incluso pensamientos, «también es parte de la inclusión» de la discapacidad.




