Un diagnóstico de Atrofia Muscular Espinal -AME-es el motivo por el que Montse Font es usuaria de silla de ruedas. Desde esa posición, esta catalana se ha erguido como una firme divulgadora de los derechos de las personas con discapacidad y una activista de la accesibilidad en redes sociales.
De hecho, en su descripción de estas plataformas sociales, Font se define como una mujer en la lucha de una «accesibilidad real, no postureo», ofreciendo un contenido orientado a la «discapacidad y barreras reales» en favor de este colectivo. También es presidenta de la Asociación Catalana de Enfermedades Neuromusculares -ASEM-.
Sin duda, Montse Font es uno de los rostros más populares en redes sociales para denunciar la falta de accesibilidad, especialmente en las vías públicas, y para defender los derechos de las personas que conviven con alguna discapacidad. Entre estas situaciones, esta divulgadora insiste en la educación social y la discriminación.
La educación social respecto a personas con discapacidad
Como frecuente usuaria de redes sociales, la vida de Montse Font está expuesta a comentarios de otras personas que, aunque generalmente apoyan su contenido y están de acuerdo en sus denuncias, lo cierto es que no siempre recibe palabras agradables. Y la ‘diana’ suele seguir un mismo patrón: la discapacidad.
A lo largo de su trayectoria como una persona con discapacidad y usuaria en silla de ruedas, Font ha intentado en la máxima medida posible normalizar su condición y adaptar su vida a la Atrofia Muscular Espinal, generando conciencia y despertando interés de la sociedad por comprender su situación.
Algunas veces ha sido posible; otras, sin embargo, el respaldo de la sociedad ha sido nulo, acorde a la educación que, lamentablemente, sigue sin brillar. En este sentido, Montse Font lamenta que en pleno año 2026, la discapacidad se siga empleando como un insulto y menosprecio a quienes viven con esta condición.
Así mismo, esta activista revela que, en uno de sus vídeos más recientes publicados en redes sociales, un usuario le ha comentado «que mi minusvalía mental es más grave que mi minusvalía física«, indica Montse, acompañada de un «sí, en serio», para dotar de mayor protagonismo esta denuncia.
El lamento es importante, a pesar de que la sorpresa sea menor porque no es la primera vez que Font recibe este tipo de comentarios. Desde su papel como divulgadora de la discapacidad, insiste en la necesidad de eliminar barreras mentales y actitudinales en la sociedad como medida para instalar la inclusión real.
La falta de respeto, una barrera
A la hora de hablar sobre accesibilidad, las barreras arquitectónicas se antojan como, probablemente, la primera imagen que llega a la mente. Sin embargo, fomentar una cultura y educación social donde los comportamientos, actitudes y pensamientos sobre la discapacidad sean en positivo también es fomentar medidas accesibles e inclusivas.
Montse Font, por su parte, declara que más allá de los comentarios que recibe mediante redes sociales, «lo que de verdad preocupa es que todavía haya quien necesita atacar la discapacidad para intentar herir a alguien». Indica la importancia de cambiar de mentalidad y seguir apostando por normalizar la propia discapacidad.
Finalmente, concluye confirmando que «si necesitas usar la discapacidad para atacar a alguien, el problema no es la discapacidad, sino todo lo demás«. En pleno 2026, este tipo de comentarios que reciben personas que componen el colectivo deberían estar erradicados.




