Un diagnóstico de mielitis transversa es el motivo de la discapacidad de Josefa Farias; Bruno, su hijo, el motor de su felicidad. Mediante redes sociales (@josefafarias), esta madre comparte la realidad de compaginar la maternidad siendo usuaria de una silla de ruedas.
«Cuando pensamos en una madre, muchas veces creemos que nos enseñaron una sola imagen, pero la maternidad nunca ha tenido una sola forma», expone Josefa. Desde su perspectiva, esta joven puede afirmar que su discapacidad no es ninguna limitación para la crianza de su hijo: «Hay ‘mamás’ que caminan y otras que ruedan; otras llegan después de años de espera«.
Ser madre significa aprender sobre la marcha, hacer frente a los miedos y al cansancio para priorizar, siempre, el bienestar del menor. «Maternar no significa encajar en una idea perfecta; se trata de cuidar, acompañar y sostener incluso en los días difíciles», indica Farias.
Maternidad y discapacidad
La maternidad no es sólo instinto ni ‘sexto sentido’. También está repleta de «noches largas, culpas, miedos, frustración y cansancio», afirma Josefa Farias en una publicación de redes sociales, donde expone su visión como madre con discapacidad.
«Ser mamá es quedarse incluso en los días donde una siente que no puede más. Es aprender mientras se cuida a alguien más; es amar con el cuerpo cansado y el corazón despierto«, valora la madre del pequeño Bruno.
Exponer todos estos sentimientos solo te hace «más humana» y más real ante una situación que no debe estar eternamente romantizada, cree Josefa. En su propia historia personal, la maternidad le impulsa a exclamar que «tener una discapacidad no me hace menos ‘mamá’«.
La relación con Bruno es sincera y repleta de un amor que no se borrará jamás: «Aunque el mundo a veces quiera llenarnos de límites, nosotros hemos aprendido a derribar barreras juntos, paso a paso, rueda a rueda, abrazo a abrazo».
De hecho, Josefa y su hijo han aprendido a vivir con la discapacidad y a «moverse de otra forma por el mundo, a crecer juntos y a ir a nuestro propio ritmo«. Este mensaje coincide con la idea inicial que expone Farias: «No existe una única forma de ser madre, y ahí es donde habita lo verdaderamente hermoso».
Una vida distinta no es menos valiosa
La vida de Josefa Farias cambió para siempre en cuestión de segundos. Un feroz diagnóstico de lesión medular provocó que, de repente, se convirtiese en una usuaria de silla de ruedas por una lesión medular.
Desde entonces, la madre de Bruno intenta divulgar que «la discapacidad no siempre se vive igual», sino que, por el contrario, «depende de muchísimas cosas: apoyo, acceso, salud mental, dinero, oportunidades y entorno«.
No obstante, esa idea no borra de su mente la sensación de añoranza de su vida previa a la discapacidad: «Hay días donde extraño mi cuerpo de antes». Sin embargo, reconoce que «también hay días donde miro mi vida y pienso ‘qué lindo haber seguido hacia delante‘».
Por ello, Farias concluye estimando que, como ella, las personas con discapacidad no necesitan que se les mire con pena, basta con que ·entiendan que una vida distinta no significa una vida menos valiosa«.




