La Fundación Integra ha celebrado su 25º aniversario con un balance de 18.000 personas en situación de exclusión social o con discapacidad a las que ha facilitado un puesto de trabajo desde su creación, en 2001, según ha informado la propia entidad. El acto conmemorativo tuvo lugar en Madrid el pasado 18 de mayo de 2026 y estuvo presidido por su presidenta ejecutiva, Ana Botella, junto a la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Ana Dávila, y la presidenta de la Fundación Rafael del Pino, María del Pino.
Cabe recordar que la organización nació con un propósito muy concreto: emplear el trabajo como herramienta para devolver autonomía y futuro a personas que arrastran situaciones de violencia, sinhogarismo, adicciones, privación de libertad o discapacidad. Un cuarto de siglo después, la Fundación se reivindica como uno de los referentes en integración sociolaboral en España.
Un acto centrado en la dignidad y el valor del empleo
El evento combinó reflexión, testimonio y emoción, y tuvo como eje una conversación entre Ana Botella y Javier Gomá, escritor y director de la Fundación Juan March y de la Cátedra de la Ejemplaridad de CUNEF Universidad. El diálogo giró en torno a la dignidad, la ejemplaridad y el papel del trabajo como motor de transformación personal y social.
En su intervención, Botella defendió el empleo como la mejor medida social y agradeció a las empresas su papel como creadoras de oportunidades. «El trabajo ayuda a conformar personas libres y ayuda a personas que han salido de la cárcel, la droga, la violencia o la calle a recuperar su vida y su sentido de dignidad», señaló.
Por su parte, Gomá puso el foco en la responsabilidad colectiva: «La labor de la Fundación representa una contribución de enorme valor para nuestra sociedad; un ejemplo de compromiso social que nos invita a tomar conciencia de la dimensión y el impacto que supone impulsar una integración sociolaboral al servicio de las personas».
Las cifras de 25 años de trabajo
Si analizamos los datos aportados por la entidad, el modelo de la Fundación se sostiene sobre un ecosistema amplio de colaboración. Estas son sus principales magnitudes:
- 18.000 personas han accedido a un puesto de trabajo desde 2001.
- Cerca de 2.000 personas logran un empleo cada año.
- Más de 80 empresas y 500 entidades sociales participan en el proyecto.
- 6.000 voluntarios corporativos apoyan la labor de acompañamiento.
- El 90% de las personas contratadas recibe valoraciones positivas por parte de sus empleadores.
Ese último dato es, quizá, el más revelador: la Fundación lo esgrime como prueba de que apostar por el talento diverso no solo transforma vidas, sino que también genera valor para las compañías. El método se apoya en tres pilares —formación, acompañamiento y ajuste entre persona y puesto— que la entidad considera la clave de su tasa de éxito.
Las historias que dan sentido al proyecto
Uno de los momentos más emotivos del acto fue un coloquio que reunió a tres trabajadores integrados a través de la Fundación, moderado por Ana Muñoz de Dios, directora general de la organización. El espacio dio voz a personas que, tras atravesar la violencia, el sinhogarismo, las adicciones, la privación de libertad o la discapacidad, han vuelto a tomar las riendas de su vida gracias a un empleo.
El acto sirvió además para lanzar la campaña «25 años recuperando vidas», una iniciativa de sensibilización creada probono por la agencia NADA que se difundirá en televisión, radio y prensa durante las próximas semanas.
El empleo, «con poder para cambiar vidas enteras»
La clausura institucional corrió a cargo de la consejera Ana Dávila, que subrayó las dos décadas y media de la Fundación ofreciendo segundas oportunidades y reivindicó el carácter transformador del trabajo:
«Nadie debe quedar definido por sus circunstancias o las dificultades que haya atravesado. Todos merecemos una oportunidad. El empleo tiene un poder transformador, puede cambiar vidas enteras.»
Con la campaña recién estrenada y un balance de 18.000 vidas reorientadas, la Fundación afronta su próxima etapa con el mismo planteamiento con el que arrancó en 2001: que la integración laboral de los colectivos más vulnerables no solo es posible, sino necesaria.


