Consecuencia de un diagnóstico de lesión medular, Ariel, un niño de 8 años, ya sabe lo que es vivir la discapacidad en primera persona. Sin embargo, esta nueva condición de usuario de silla de ruedas no le pone límites, sino que «da alas a mis sueños para seguir avanzando».
Una caída de más de 35 metros fue el origen de la lesión medular de Ariel; ahora, a pesar de su extrema juventud, mediante redes sociales (@arielito.sinlimites) enseña y comparte cómo es la rehabilitación y las sesiones de fisioterapia para ganar masa muscular en aquellas zonas más debilitadas: «No se trata de fuerza, se trata de no rendirse«.
Por tanto, este pequeño ya es consciente de que cada día está exigido a un ejercicio de superación y adaptación permanente, acompañado de su afán por impulsar la inclusión de personas con discapacidad y usuarios en silla de ruedas en todos los ámbitos de la sociedad.
8 años y un diagnóstico de lesión medular
El 11 de marzo de hace cinco años se ha convertido en una especie de ‘cumple vida’ en la familia de Ariel. Aquel día fue la fecha en la que sufrió un accidente, que ha derivado en lesión medular y le ha convertido en un jovencísimo usuario de silla de ruedas.
Todo este tiempo, el propio Ariel lo define como «cinco años de lucha, de fe, de aprendizaje y de milagros«. Porque su supervivencia es catalogada como «un milagro» dentro de su propia familia: «Ese día marca un antes y un después en nuestra historia».
Tanto para este pequeño, principalmente, como para sus padres y el resto de su familia, la lesión medular lo recuerdan como «un momento difícil, pero también celebrando la vida, la fortaleza y la fe que nos ha acompañado hasta hoy».
Ha sido capaz de encontrar fuerza en cada lucha y de levantarse en cada caída a lo largo de todo este proceso. Del mismo modo, ha demostrado una notable adaptación a una vida con discapacidad y evidencia que, como el resto de niños, «se puede disfrutar y vivir nuevas experiencias».
De la misma manera, hablando con normalidad sobre su discapacidad, Ariel afirma que «sigo disfrutando como cualquier otro niño , hago las mismas cosas solo que desde mi silla de ruedas«, que es su «fiel y compañero de vida» y quien «hace el rol de mis piernas» debido a la lesión medular.
Un mundo donde la diferencia sea aprendizaje
Los ocho años -biológicos- de Ariel muestran una madurez impropia de su edad; esa tenacidad es la que le han otorgado los cinco años desde aquel 11 de marzo de 2021, cuando comenzó a vivir con lesión medular.
En ese tiempo, ‘Arielito’ ha emprendido una nueva forma de vida y ha dado sus primeros pasos de forma autónoma con un andador. También expone su deseo de trabajar poco a poco para ir «creando un mundo donde las diferencias nos impulsen a aprender unos de otros».
Por tanto, en compañía de su familia y de su inquebrantable fortaleza, Ariel concluye lanzando un importante mensaje: «No importa cómo nos movamos, no importa cómo escuchemos, veamos o como nos comuniquemos. Lo importante es que nunca dejemos de avanzar«.






