Los llamativos ojos azules de Dani son su principal canal de comunicación debido a la parálisis cerebral que presenta de manera congénita. El motivo reside en una hipoxia severa en el parto, es decir, «parada respiratoria«, como asegura su familia en redes sociales (@mis_ojos_azules).
Ese diagnóstico obliga al pequeño Dani a ser usuario de silla de ruedas e integrante del colectivo de personas de movilidad reducida, además de requerir determinadas ayudas y adaptaciones en su vida diaria. Para su madre, su hijo es «todo un león» que se comunica a través de la mirada.
Por tanto, debido a esta discapacidad y condición de parálisis cerebral, a Dani lo recoge cada día un autobús para ir al colegio en Maracena, un municipio de la provincia de Granada. Sin embargo, su madre denuncia que -casi- siempre hay coches mal aparcados en la parada, lo que imposibilita la recogida del pequeño donde debería.
Coches mal aparcados en la parada del bus
Lo que es un derecho para Dani y para su familia se ha convertido en una vulneración. La accesibilidad, en este caso, queda suplantada por el comportamiento incívico de determinados conductores que deciden estacionar sus vehículos en una parada de bus, complicando la vida a este pequeño de Maracena y a su madre.
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«Es nuestro día a día», lamentan. Dani es usuario de silla de ruedas y la parada del bus donde deberían recogerle para ir al colegio «está constantemente ocupada por coches mal aparcados. Como consecuencia, el autobús tiene que recogerlo en plena calzada, con el riesgo que eso supone para su seguridad«, explica su madre.
No obstante, la familia de este pequeño con parálisis cerebral asegura que han llamado a la Policía Local de este municipio en diferentes ocasiones, pero la respuesta que han obtenido «ha sido prácticamente nula«. Y esa realidad es la que inunda de impotencia y frustración todos sus pensamientos.
También reclaman y solicitan «que haya más vigilancia en ese punto para evitar esta situación», pero sus ruegos parecen ser en vano ante la pasividad de las administraciones. Lo único que insta esta madre es a aumentar las medidas de seguridad sobre su hijo y que el bus pueda parar en el lugar que le corresponde. Nada más.
Cansada ya de esta permanente situación, la madre de Dani ha querido hacer pública la denuncia en redes sociales: «No pedimos un trato especial, solo que se respeten los espacios habilitados y se garantice la seguridad y los derechos de las personas más vulnerables«.
Parálisis cerebral infantil y calidad de vida
Parálisis cerebral infantil por hipoxia severa en el parto. Ese es el diagnóstico del pequeño Dani, con residencia en Maracena (Granada). Esta condición le limita notablemente su calidad de vida y, por consecuencia, la de su familia.
Dani necesita «terapias, aparatos de ortopedia y adaptaciones para tener la calidad de vida que merezco», indican. Y esas sesiones y ayudas tienen un elevado coste para la familia de este menor, una realidad que acentúa las complicaciones derivadas de la parálisis cerebral.
Por ello, la madre de Dani visibiliza cómo es la vida con parálisis cerebral en la figura de un hijo a través de la más absoluta transparencia. «La vida nos empuja para que nos quitemos la careta y nos atrevamos a ser quienes verdaderamente somos«, refleja esta madre a través de un fragmento extraído del libro ‘Las casualidades no existen’ de Borja Vilaseca.






