El movimiento asociativo de COGAMI ha alertado de demoras que en algunos casos alcanzan los tres años para conseguir una cita con los Equipos de Valoración y Orientación de la Discapacidad (EVO) en Galicia, según trasladaron sus cuatro federaciones provinciales durante la XXXVI Asamblea Anual de la organización, celebrada en Santiago de Compostela. La denuncia llega pese a que la Xunta de Galicia anunció recientemente el refuerzo de estos equipos con más personal, un aumento de plantilla que, según las entidades, todavía no se traduce en una reducción real de las listas de espera.
Cabe recordar que esa valoración es el trámite necesario para obtener o revisar el certificado de discapacidad, el documento que abre la puerta a la mayoría de derechos y ayudas. La cuestión centró el turno de ruegos y preguntas de la Asamblea, el máximo órgano de decisión de la organización, en el que participan la Junta Directiva y los representantes de las entidades del movimiento asociativo.
Un retraso que limita el acceso a derechos y al empleo
Desde COGAMI advierten de que estas demoras tienen consecuencias directas en la vida de las personas afectadas. No contar con la valoración o con la revisión del grado de discapacidad en tiempo y forma limita el acceso a recursos y servicios fundamentales: dificulta la incorporación al mercado laboral, el acceso a la educación, la accesibilidad, la atención sanitaria o las prestaciones pensadas para compensar situaciones de desigualdad.
Es decir, mientras la cita no llega, la persona queda fuera de buena parte de los apoyos a los que tendría derecho. Así lo resumió el presidente de la organización, Anxo Queiruga:
«El certificado de discapacidad es la puerta de entrada a derechos, recursos y prestaciones. Retrasar su concesión significa retrasar también la igualdad de oportunidades de las personas».
Ante esta situación, COGAMI ha anunciado que solicitará una reunión con la Consellería de Política Social e Igualdad para conocer las medidas que se están adoptando y trasladar propuestas que permitan agilizar los procedimientos de valoración y revisión.
El decreto de accesibilidad acumula diez años de retraso
La Asamblea sirvió también para reclamar la aprobación del decreto que desarrolle la Ley de Accesibilidad de Galicia, en vigor desde 2014. La entidad recordó que ese reglamento debería haberse aprobado en un plazo máximo de dos años desde la entrada en vigor de la ley, por lo que acumula ya diez años de retraso.
COGAMI sostiene que la ley fija los principios generales en materia de accesibilidad, pero carece del desarrollo técnico que garantice su aplicación práctica. El reglamento de desarrollo y el código de accesibilidad son, a su juicio, las dos herramientas que deben concretar los requisitos exigibles a edificios, espacios públicos, medios de transporte y servicios, tanto para las administraciones como para el sector privado.
El taxi como única alternativa ante la falta de transporte adaptado
El tercer gran asunto abordado fue la falta de transporte público accesible, una carencia que sigue limitando la autonomía de muchas personas con discapacidad, especialmente de las usuarias de silla de ruedas. La insuficiente cobertura del transporte colectivo obliga a depender del taxi para acudir a consultas médicas, hacer trámites o realizar gestiones cotidianas, y en numerosos municipios —sobre todo en el ámbito rural— no existen vehículos adaptados.
«Estamos totalmente en desventaja las personas con movilidad reducida», señaló Queiruga, que reclamó que las nuevas licencias de taxi que se adjudiquen se destinen a eurotaxis y que la renovación de las flotas sirva para ir sustituyendo los vehículos por otros adaptados.
Con todo, COGAMI subraya que la ausencia de alternativas accesibles condiciona seriamente la igualdad de oportunidades de las personas con movilidad reducida, y vincula esta carencia a las otras dos demandas trasladadas en la Asamblea: sin valoraciones ágiles y sin un marco normativo de accesibilidad plenamente desarrollado, advierte la entidad, el ejercicio efectivo de derechos sigue quedando sobre el papel.






