Después de 18 meses de baja médica, Ana esperaba que el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) le reconociera la pensión de incapacidad permanente. Pero nada más lejos de la realidad. La Seguridad Social le dio el alta médica y le obligó a volver a su puesto de trabajo.
Finalmente, tras meses de lucha e incertidumbre, esta trabajadora ha logrado el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta a través de la vía judicial. Durante el proceso judicial y desde la Reclamación Previa contó con la defensa de la abogada Marina Alaminos (@marinaalaminos).
La Seguridad Social le obligó a trabajar tras 18 meses de baja
Ana es una ciudadana española que trabajaba como comercial de ventas. Debido a la idiosincrasia de su trabajo, pasaba gran parte del día desplazándose, visitando a clientes, conduciendo y manteniendo una actividad constante.
Poco a poco empezó a sentir dolor y la realización de su trabajo le requería un gran esfuerzo. Así, llegó a un punto que acumuló los siguientes diagnósticos:
- Fibromialgia.
- Síndrome de Fatiga Crónica.
- Ansiedad.
- Problemas cervicales.
- Depresión.
- Dolor en diferentes articulaciones.
Ana sentía dolor constante y se sometía a medicación para poder seguir adelante con sus labores de la vida cotidiana. Aunque continuó trabajando, llegó un momento en el que Ana ya no pudo más.
Su médico de cabecera le dio la baja médica y permaneció en esta situación durante 18 meses. Pasó por diferentes consultas médicas, especialistas y tratamientos, pero su situación no mejoraba.
Una vez agotado el periodo de baja médica, el INSS le denegó el reconocimiento de la pensión de incapacidad permanente. Para el INSS no era suficiente su cuadro clínico, las dolencias que presentaba y las limitaciones que dichas enfermedades le ocasionaban para trabajar.
Vuelta al trabajo y lucha por la incapacidad permanente
Ana no podía comprender cómo el INSS le obligaba a volver al trabajo en su situación. Debido a ello, esta trabajadora decidió buscar la ayuda de un especialista y contactó con el despacho de la abogada Marina Alaminos.
Después de analizar su caso, Alaminos explica que «aquella situación no era compatible con ningún trabajo». Por ello, presentaron una Reclamación Previa ante el INSS tratando de demostrar que las limitaciones de Ana le impedían realizar cualquier trabajo. Sin embargo, la Seguridad Social también rechazó la Reclamación Previa por la vía administrativa.
Frente a la denegación del INSS, Marina Alaminos decidió llevar el caso a la vía judicial. Al respecto, indica que «aportamos informes médicos de especialistas y también un informe pericial. No era una enfermedad ni dos. Era un conjunto de patologías que afectaban a cada aspecto de su vida».
La sentencia del Juzgado de lo Social fue clara y reconoció a esta trabajadora el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente. En contra de lo que determinó la Seguridad Social, Ana podrá percibir una pensión de incapacidad permanente con una cuantía equivalente al 100% de su base reguladora.
«El juez vio algo que el INSS no había querido reconocer, que Ana no podía desarrollar ningún trabajo de forma eficaz, estable y digna», concluye Marina Alaminos en relación al caso de esta ciudadana.




