La cuota no es el único recibo. Lo ha resumido Lydia, psicóloga y autónoma, en el programa En Boca de Todos, de Cuatro, en unas declaraciones recogidas por El Español: «A la cuota de 300 euros hay que sumarle IRPF, luz, gas e internet». En un mes flojo, según relató, su facturación se queda en torno a los 1.000 euros, de los que ese bloque de gastos fijos se lleva una parte que ella no puede ajustar.
El problema que describe no es el importe en sí, sino la falta de correspondencia entre lo que entra y lo que se paga. «Mi facturación cada mes varía», explica, mientras la cuota y los suministros permanecen invariables mes tras mes.
La variabilidad, el verdadero coste de trabajar por cuenta propia
Preguntada por lo más duro de su situación, Lydia no señala los impuestos sino la incertidumbre: «El problema de ser autónomo es la variabilidad que puedes tener de un mes a otro». Es una queja distinta a la habitual y explica por qué el sistema de cotización por tramos de ingresos reales no ha resuelto del todo el malestar del colectivo: la cuota se ajusta a la previsión anual, pero las facturas llegan cada treinta días.
Un profesional sanitario por cuenta propia sostiene, además, un alquiler de consulta o un espacio de trabajo cuyo consumo eléctrico no depende del número de pacientes. En los meses en los que la agenda se vacía, el gasto fijo no se mueve.
Ocho de cada diez autónomos creen que la cosa ha ido a peor
El testimonio encaja con el clima general del colectivo. Según los datos del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos que recoge el mismo reportaje, un 82 % de los autónomos en España considera que la situación de los trabajadores por cuenta propia ha empeorado en los últimos cinco años.
Y el desenlace no siempre es cambiar de actividad. De los autónomos que abandonan, el 43,75 % deja directamente de trabajar, incapaz de sostener la carga administrativa, fiscal y emocional del sistema actual. Es decir: no se pasa de autónomo a asalariado, se sale del mercado laboral.
Lo que viene: subidas de hasta el 105 % en el tramo máximo
El horizonte que maneja el colectivo tampoco tranquiliza. La propuesta del Gobierno que cita el reportaje supondría subidas de entre el 26 % y el 105 % para las cuotas mínima y máxima, respectivamente, de cara a 2028. Un incremento que se aplicaría sobre bases ya revisadas y que afecta de forma muy desigual según el tramo de rendimientos netos declarado.
Cabe recordar que ese esquema no es homogéneo para todos los perfiles. Quienes acreditan un grado de discapacidad disponen de reducciones específicas: en varias comunidades los autónomos con una discapacidad del 33 % pueden pagar 80 euros al mes durante tres años, y en Andalucía existe la posibilidad de encadenar dos años de cuota cero con devoluciones de hasta 5.500 euros.
Por qué esta cuenta acaba en la pensión
El otro efecto de cotizar por el mínimo cuando los ingresos son irregulares aparece años después. La base de cotización determina la futura pensión de jubilación, de modo que los meses de contención se traducen en una prestación más baja al final de la vida laboral. Es el motivo por el que la subida de las cuotas prevista para los próximos ejercicios se discute tanto en clave de coste inmediato como de derechos futuros.
Con todo, el mensaje que deja Lydia en la entrevista recogida por El Español es menos económico que estructural: el trabajo por cuenta propia sigue funcionando con costes fijos y con ingresos que no lo son. Mientras esa asimetría no se corrija, el debate seguirá girando alrededor de la misma cifra.



