Una trabajadora ha obtenido el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente a través de la vía judicial por enfermedad de Ménière. Tras el rechazo del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), finalmente percibirá una pensión con una cuantía equivalente al 55% de su base reguladora.
Este es el caso de Lorena, una mujer que trabajaba como azafata de vuelo. Durante muchos años de su vida, Lorena estuvo viviendo entre aviones y aeropuertos. Sin embargo, de un día para otro su estado de salud comenzó a cambiar.
Comenzó a sentir episodios de vértigo
Los problemas para Lorena comenzaron a surgir cuando aparecieron los primeros episodios de vértigo. De repente, sentía que todo giraba a su alrededor. Cuando sufría esta crisis tenía que agarrarse a algo y esperar que pasaba. Sin embargo, lo más grave era que no sabía cuando podían aparecer.
Con el paso del tiempo aparecieron otros síntomas como zumbidos en el oído, pérdida de audición, sensación de presión y nuevas crisis de vértigo. Tras someterse a varias pruebas médicas, los especialistas le diagnosticaron la enfermedad de Ménière.
Debido a su situación de salud, Lorena empezó a tener miedo de que estas crisis pudieran aparecer durante un vuelo. Por ello, solicitó la baja médica por incapacidad temporal. «Siguió tratamientos y controles médicos. Pasaron los meses, pero las crisis continuaban apareciendo de forma imprevisible«, explica Marina Alaminos, que ha expuesto el caso de Lorena a través de su cuenta de Instagram (@marinaalaminos).
El principal problema de esta trabajadora es que podía pasar varios días sin problemas aparentes. Sin embargo, en cualquier momento podía sufrir un episodio que la dejara completamente incapacitada durante varios días.
El INSS rechazó la incapacidad, aunque el Juez le reconoció la pensión
Después de agotar el pertinente periodo de baja médica, el INSS rechazó la posibilidad de reconocerle la incapacidad permanente en cualquier grado. Frente a esta situación, Lorena pidió asesoramiento a la abogada Marina Alaminos para que estudiara su casa. Esta ciudadana sentía que no podía volver a trabajar debido a su estado de salud.
Tras analizar todos los informes médicos y todo su caso, Marina Alaminos consideró que era necesario seguir luchando por la incapacidad permanente total. «No había que valorar únicamente cómo estaba Lorena entre una crisis y otra, sino la frecuencia, la intensidad y la imprevisibilidad de los episodios de crisis», argumenta la abogada del caso.
El INSS mantuvo su denegación de la incapacidad permanente tras presentar la Reclamación Previa. A pesar de este nuevo rechazo, tanto la abogada Marina Alaminos como Lorena decidieron seguir por la vía judicial.
«En el juicio defendimos una idea muy clara: Que Lorena se encontrara bien entre crisis y crisis no significaba que pudiera trabajar con seguridad», explica Alaminos. Además, añade que «conseguimos demostrar que sus crisis eran incompatibles con las funciones fundamentales de su profesión».
De este modo, la jueza del Juzgado de lo Social reconoció a Lorena una incapacidad permanente total para su profesión habitual. De este modo, tendrá derecho a cobrar una pensión con una cuantía equivalente al 55% de su base reguladora.




