Más de 80 personas con y sin discapacidad han llegado este martes 13 de octubre a la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, después de recorrer cerca de 60 kilómetros del Camino de Santiago repartidos en tres etapas adaptadas. La expedición, organizada por la Fundación También, ha cumplido 22 años de historia, y a su llegada ha sido recibida por Begoña Abeijón, directora general de Personas con Discapacidad de la Xunta de Galicia, según ha informado la propia entidad.
La actividad se ha desarrollado entre el 10 y el 13 de octubre. Durante esos cuatro días, los participantes han avanzado en grupo hasta cruzar la conocida Porta do Peregrino, el último tramo antes de alcanzar la plaza compostelana.
Un recibimiento oficial a los pies de la Catedral
Abeijón ha querido dar la bienvenida en nombre del Gobierno gallego y reconocer el valor de una iniciativa que la fundación impulsa desde 2004. En su intervención, ha destacado el esfuerzo y la convivencia que representa el grupo.
«Agradezco en nombre de la Xunta que todos los años vengáis a hacer el Camino, dando visibilidad y demostrando que las personas con discapacidad pueden hacer todo lo que se propongan».
Asimismo, la directora general ha felicitado a la entidad por el trabajo que realiza durante todo el año, tanto con las personas con discapacidad como con sus familias, y ha subrayado su papel para «construir un mundo más inclusivo».

Handbikes, bicicletas especiales y meses de preparación
Detrás de cuatro días de recorrido hay meses de trabajo previo. El equipo de coordinación de la Fundación También ha sido el encargado de reunir el material adaptado, principalmente handbikes y bicicletas especiales, para que todos los participantes pudieran completar las etapas independientemente de su movilidad.
Es decir, el objetivo no era solo llegar a Santiago, sino que nadie se quedara fuera del Camino. Las handbikes son bicicletas que se impulsan con los brazos en lugar de con las piernas, lo que permite a muchas personas con discapacidad física recorrer largas distancias.
El buen tiempo ha acompañado al grupo durante el trayecto, y la entidad describe un ambiente festivo, con cantos, bailes y gastronomía gallega en las paradas. También ha habido gestos espontáneos de vecinos: una de ellas, Mari Muñoz, escribió al perfil de Instagram de la fundación poco después de verlos pasar frente a su casa para desearles «buen camino» y llamarlos «valientes».
Misa del Peregrino y lazos entre familias
Tras la llegada, el grupo ha entrado en la Catedral para asistir a la Misa del Peregrino. En la ceremonia, uno de los participantes, Bruno Ospizzio, ha sido el encargado de leer la invocación al Apóstol, uno de los momentos más destacados de la jornada.
Con todo, la fundación insiste en que el reto va más allá de lo deportivo. Las jornadas sirven como espacio de apoyo entre familias, donde padres e hijos generan amistades que se mantienen una vez terminado el viaje. Así lo resumen sus propios participantes y coordinadores:
«Esta es una de esas experiencias que, cuando se viven desde dentro, entiendes que van mucho más allá del deporte».
Los apoyos que hacen posible el Camino
La travesía ha contado con varios colaboradores habituales:
- ALSA, que se ha encargado del transporte adaptado.
- Fundación AON, con su director general, Vicente Ardiz Gayo, y un grupo de voluntarios que han acompañado a los peregrinos durante todo el recorrido.
- El Club Ciclista Os do Monte Bravo, que la fundación considera un apoyo fundamental en cada edición.
Un vínculo que continúa durante todo el año
Una vez cerrado el Camino, los participantes emprenden el regreso a sus casas. La Fundación También ha recordado que el grupo seguirá encontrándose en las actividades deportivas y de ocio inclusivo que organiza a lo largo del año, con la vista puesta ya en una nueva edición de una cita que, según sus participantes, termina siempre con el mismo momento: «Llegar al Obradoiro, abrazarse todos tras tantos kilómetros y culminar la vivencia juntos».