Fito, vocalista del grupo Siloé, ha puesto el foco en lo que ocurre cada verano en las plataformas reservadas a las personas con movilidad reducida en los conciertos españoles. Tras la actuación de la banda en San Sebastián de los Reyes, el cantante ha denunciado que esos espacios acaban ocupados por invitados que no los necesitan: «Me toca mucho ver cómo colocan a influencers y a gente que ni siquiera paga la entrada delante de las personas con discapacidad.
Una plataforma que se convierte en zona VIP
La queja del músico apunta a un problema conocido por cualquiera que asista a un festival en silla de ruedas: la tarima elevada existe, pero no siempre se respeta su uso. Fito lo atribuye a un cálculo económico, porque cada metro cuadrado reservado son entradas que no se venden.
«Hay quien quiere capitalizar el espacio que generan estos puestos, porque eso resta entradas a la venta. Muchas veces solo se busca cumplir el expediente y ya está»
Es decir, la accesibilidad se resuelve sobre el papel —hay plataforma, hay rampa, hay una casilla marcada— pero no siempre se traduce en que la persona pueda ver el escenario y escuchar con calidad. El vocalista considera que, con la cantidad de citas musicales que se celebran en el país, el resultado no se sostiene: «Que en España se hagan tantos festivales y que la accesibilidad no se haga bien es para mirárselo».
«Luchamos en cada concierto hasta donde nos dejan»
Fito ha querido salir al paso de quienes interpretan estas denuncias como una operación de imagen. «Me da igual que se piense que lo hacemos por buscar foco. Mientras ayude a que esto se vea, ya está hecho. Luchamos en cada concierto hasta donde nos dejan, aunque muchas veces nos encontramos con muchas trabas», ha insistido el cantante, que sitúa el margen real de decisión en la organización de cada evento y no en el grupo que actúa.
Cabe recordar que la ubicación de la zona PMR condiciona toda la experiencia: si queda detrás de la torre de sonido, si no hay acompañante permitido o si el acceso obliga a rodear el recinto, la entrada deja de valer lo mismo que la del resto del público.
Festivales que sí han movido ficha
El panorama, con todo, no es homogéneo. En España existen citas que llevan años trabajando la cuestión, como el Cooltural Fest, diseñado desde el principio pensando en las personas con discapacidad, y otras que han ido incorporando medidas edición tras edición, como el Festival SAL.
También hay quien lo cuenta desde dentro del público: la creadora de contenido Laura Diepstraten mostró las medidas de accesibilidad de un festival para explicar qué funciona y qué no cuando se acude con una discapacidad.
La reivindicación de Fito llega, además, en pleno cierre de la temporada de festivales, el momento en el que los promotores empiezan a cerrar los presupuestos del año siguiente. Que la plataforma se coloque bien, que no se ocupe con invitados y que el acompañante pueda entrar depende de decisiones que se toman ahora, meses antes de que se venda la primera entrada.