Ismail Fernández (@ismail_con_i) ha mostrado cómo es un baño accesible y adaptado «casi perfecto» a todas las necesidades de personas con movilidad reducida. Lo ha hecho a través de redes sociales y poniendo al aeropuerto de Berlín como escenario directo de esta accesibilidad.
Las personas con discapacidad o integrantes del colectivo de movilidad reducida requieren de determinadas herramientas y adaptaciones para alcanzar su autonomía y seguridad en determinados momentos. Acudir al baño es una de esas actividades que debe estar amparada por la accesibilidad.
Por tanto, adaptar un baño, especialmente cuando se trata de un espacio público, no debe ser entendido como un privilegio o un capricho únicamente para personas con movilidad reducida, sino que es un derecho. Además, el fomento de la accesibilidad, debido a su universalidad, favorece a todos los colectivos.
Un baño adaptado a personas con movilidad reducida
Debido a una parálisis cerebral, Ismail es usuario de silla de ruedas y, por tanto, integrante de la comunidad de movilidad reducida. Desde ese papel, divulga la accesibilidad y la inclusión del colectivo de la discapacidad en redes sociales, motivo por el que, ahora, ha mostrado cómo deberían ser los baños adaptados en todos los espacios.
En primer lugar, Fernández muestra la puerta automática que permite entrar a este baño del aeropuerto de Berlín y continúa valorando el lavabo «con asideras a los lados y con profundidad para meter la silla de ruedas debajo».
Del mismo modo, enseña el botón de emergencia y el cambiador «con una altura regulable y de manera automática», según las necesidades de cada usuario. En cuanto al retrete, pone de relieve «el espacio para transferencia lateral» que facilita esta maniobra.
Una vez concluido el proceso, para salir de este baño, Ismail únicamente debe pulsar el botón, situado al lado de la entrada, para que la puerta se abra automáticamente, con el espacio adecuado para que la silla de ruedas acceda sin el mayor de los problemas. «Así, sí«, comenta este joven con movilidad reducida.
Finalmente, Fernández ha valorado que en este baño «está pensado para que una persona con movilidad reducida pueda utilizarlo con la máxima autonomía posible». El lamento es que, en ocasiones, encontrar estos espacios es una excepción, cuando debería ser lo habitual.
Accesibilidad, dignidad e independencia
Derribar barreras, ya sean físicas o mentales, es un ejercicio casi diario para personas con discapacidad o con movilidad reducida. Una de esas limitaciones está íntimamente ligada con el concepto de accesibilidad, que en ocasiones brilla por su ausencia.
Por ello, Ismail indica que «la accesibilidad no es un lujo ni un detalle extra», sino que, a su juicio, poniendo el hecho de ir al aseo como ejemplo, «es lo que permite que muchas personas podamos hacer algo tan básico como ir al baño con dignidad e independencia«.
Por tanto, poniendo el aeropuerto de Berlín como referencia de ‘buena praxis’ en materia de accesibilidad en los aseos, Ismail Fernández anhela que todos los espacios públicos contasen con las medidas adaptación de necesarias para el bienestar, calidad de vida y autonomía de usuarios de silla de ruedas.
