Lo que debería ser una seguridad para las personas con discapacidad no siempre es así. Paula López, influencer, bioquímica y emprendedora con Ataxia de Friedreich, ha expuesto la realidad de los baños adaptados para este colectivo, así como sus medidas de accesibilidad.
En este sentido, esta creadora de contenido inclusivo, natural de Córdoba (Andalucía), ha revelado que únicamente en «uno de cada diez baños adaptados no te encuentras ningún problema». Y eso, realmente, es una barrera para la autonomía e independencia de las personas con discapacidad o movilidad reducida.
Ha sido a través de redes sociales (@tudiaadiamasfacil) desde donde Paula ha emitido este comunicado, en el que asegura que «encontrar un baño adaptado libre y bien diseñado es una odisea diaria». Y ella es testigo directo de esta realidad debido a su enfermedad, motivo por el que es usuaria de silla de ruedas.
Baños adaptados para personas con discapacidad
Desarrollar la autonomía y la independencia necesarias para el aseo y la higiene personal son factores esenciales para la calidad de vida de personas con discapacidad o integrantes del colectivo de movilidad reducida. Sin embargo, son actividades que deben estar exentsa de barreras y no siempre es así.
Adecuar los espacios públicos para la seguridad de una persona con discapacidad es esencial para aspirar a ser una sociedad inclusiva, accesible y comprometida realmente con el bienestar de esta comunidad. Y entre esos espacios se encuentra la accesibilidad y la adaptación de los baños.
Paula López, creadora de contenido con Ataxia de Friedreich, detalla que «normalmente hay un problema de diseño o un problema de empatía». Ello implica que no siempre son espacios pensados para estas personas ni cumplen con las medidas de accesibilidad universal.
En datos numéricos, Paula insiste en que «el 40% de las veces el baño supuestamente adaptado no tiene barras» o están colocadas de forma irregular, dificultando la autonomía de un usuario de silla de ruedas. El 20% de las ocasiones, «las barras están bien, pero el espacio libre se utiliza a modo de almacenamiento».
Igualmente, «el 30% de las veces, el baño adaptado está ocupado por alguien que no lo necesita». Por tanto, concluye que las personas con discapacidad únicamente encuentran un espacio adaptado para el aseo personal en una de cada diez ocasiones.
Dignidad para asegurar autonomía
El lamento de Paula López respecto a la escasez y al mal uso de los baños adaptados repercute en cualquier persona con discapacidad. Es una vulneración de sus derechos y una limitación hacia su independencia y seguridad en los espacios públicos.
De hecho, la propia López asevera que «mantener estos espacios libres y operativos es una cuestión de dignidad básica para asegurar la autonomía«. Por tanto, también se sitúa como una falta de inclusión y un incumplimiento de la accesibilidad universal para este colectivo.
Finalmente, Paula también desea crear conciencia social sobre la necesidad de respetar los baños adaptados únicamente reservados para personas con discapacidad: «Muchas veces nos topamos con almacenes improvisados o falta de empatía», lamenta esta joven andaluza con un diagnóstico de Ataxia de Friedreich.
