Valeria de la Torre fue protagonista de uno de esos capítulos que ninguna persona desea: el de la discapacidad. El 8 de diciembre de 2024, un atropello mientras guardaba una serie de cosas en su vehículo, le obligaría a vivir el resto de su vida sin dos piernas, que tuvieron que ser amputadas dada la gravedad de la situación.
De la Torre no tiene reparo alguno en afirmar y en asentir que no ha tenido un proceso fácil para adaptarse a una nueva vida, repleta de adversidades y pequeños obstáculos en el día a día que antes apenas les prestaba atención, Por ello, actualmente, es un fiel defensora y divulgadora de la accesibilidad.
Por ello, debido a su severa discapacidad, Valeria afirma que «cuidarme es primordial» a todos los niveles: físico, mental y social. Ha sido capaz de transformar ese dolor inicial en un hilo de esperanza y admiración a cualquier persona que se ha encontrado con su impresionante historia, en la que persigue el deseo de viajar.
La importancia de la accesibilidad para poder viajar
Al igual que Valeria de la Torre fue la protagonista de aquel fatídico episodio de la discapacidad, también le gusta serlo en a la hora de viajar y emprender nuevas aventuras. Antes del accidente, apenas le prestaba atención a la accesibilidad que requerían personas en su situación actual; ahora, no obstante, las exige como un derecho.
En esta línea, De la Torre, incluso, puede ofrecer una visión completa sobre cómo es viajar con discapacidad y de qué manera se puede fomentar la accesibilidad en su propio país de origen, en comparación con otras naciones donde implementar medidas inclusivas y accesibles es «una obviedad».
Ella, en sus inicios de vida con ambas piernas amputadas, expone que ni siquiera quería hacer uso de la silla de ruedas, valiéndose por sí misma en la medida de lo posible y evitando salir a la calle. Finalmente, su mente ‘despertó’ de esa pesadilla y comprendió ese accesorio como un complemento y como una obligación.
Por tanto, aunque sea de una manera «diferente», esta joven con discapacidad anima a quienes vivan una realidad similar a emprender viajes, aseverando que también se puede disfrutar desde esta perspectiva. Además, insiste en eliminar el miedo porque «nunca vas a poder controlar todo; las cosas salen y las cosas se resuelven«.
Sin embargo, sí que pone en evidencia la importancia de la accesibilidad para poder viajar con plenas garantías: «Está para facilitarnos, para permitirnos llegar a lugares y hacer las cosas; si necesitas apoyarte de los demás, también esta bien», aconseja Valeria.
Lugares accesibles para personas con discapacidad
No porque el destino haya decidido que las cosas van a salir de una «manera diferente a la que tenías pensada» implica que deban llevar arraiga «una connotación negativa», aclara Valeria. Pueden ser experiencias de otro tipo, aprendiendo una nueva forma de viajar, de vivir y de entender que nadie tiene las riendas de su vida.
En esta línea de los viajes, Valeria se muestra especial mente congratulada con la experiencia que le tocó vivir en Copenhague, capital de Dinamarca, donde la accesibilidad forma parte del día a día y de la rutina de los daneses, que tienen instaladas estas medidas dentro de sí, sin extrañezas.
«Es una maravilla, es una obviedad para ellos«, resume De la Torre, quien indica que «así tiene que ser para todos». No obstante, esa realidad que sí pudo experimentar en Dinamarca y le devolvió la confianza en la humanidad se volvió a quebrantar cuando regresó a su país de origen, donde esa sensación queda totalmente excluida.






