«Esta ‘mierda‘ me quitará una pierna, pero no mi vida«. Son las palabras con las que Adrián Fernández (@adriii_fernandez) describe la situación que le ha tocado vivir a causa de un agresivo cáncer de hueso, cuyo diagnóstico le llegó cuando era un adolescente de 15 años.
El osteosarcoma de su pierna derecha obligó a este joven a someterse a dos cirugías y dos tratamientos de quimioterapia que, como él mismo indica, «parecen no ser suficientes». Finalmente, se tuvo que enfrentar a una operación «menos conservadora con mi pierna para que esto se acabe de una vez».
Ahora, Adrián muestra cómo es su vida en redes sociales conviviendo con el cáncer que le ha arrebatado su pierna derecha: «Quiero hacer mi vida igual que antes y cuanto antes, esto ya me quito mucho tiempo; toca despedirme de una parte de mi, pero ya no la quiero», describía durante el proceso.
Aprender a vivir y convivir con el cáncer
La vida de Adrián Fernández es un permanente espejo en el que mirarse: valentía, superación o resiliencia son algunos de los valores que le definen. Es un joven que cuando tenía quince años escuchó por primera vez la palabra osteosarcoma, un tipo de cáncer de hueso.
Desde ese diagnóstico, Fernández ha pasado por una montaña rusa de emociones, donde detalla que han sido «muchos meses de tratamientos, muchas recaídas, muchas operaciones. Sin duda, ha tenido que «aprender a vivir y convivir con el cáncer«, como él mismo precisa.
A lo largo de todo este proceso, donde la rendición nunca ha sido una opción, Adrián se ha demostrado a sí mismo que «podía hacer mi vida sin limitaciones después de una amputación completa de pierna«. Y lo hizo. «Pude andar sin ayuda, a pesar de que los médicos me decían que no sería posible. Pero yo sabía que podía», desvela.
En consecuencia, Adrián Fernández es un ejemplo de que ‘un diagnóstico no es un pronóstico‘ y que las barreras están para derribarlas con esfuerzo y compromiso; pero, especialmente, con las ganas de vivir que definen a este joven paciente de cáncer.
Ahora, como ha comentado en una de sus más recientes publicaciones de redes sociales, a Adrián le toca «volver a empezar de cero» en este proceso. «Esta es la cuarta vez que me rapo la cabeza», relata mientras lo muestra en un vídeo, donde el buen humor no desaparece a pesar de la adversidad.
Adaptación y confianza
A pesar de que el propio Adrián insiste en que no ‘quiere’ ser referente en este sentido, lo cierto es que, indirectamente, su historia merece ser conocida para poner en valor la vida y apreciar lo verdaderamente importante. «No quiero ser ejemplo de nada, simplemente necesito esto para seguir viviendo mi vida», dice.
Tal y como confirma, una «nueva lesión en la columna» le ha paralizado los nervios de la pierna, «esa que me permitía andar y hacer mi vida con la prótesis». A pesar de la complejidad, ironiza sobre esta situación: «Supongo que soy el claro ejemplo de lo que es tener ‘mala pata‘».
Del mismo modo, asegura que «voy a intentarlo una vez más. Voy a adaptarme a lo que sea y confiar, confiar en poder recuperar lo máximo de movilidad con el tiempo. Creo que esto aún merece la pena«.
