Siempre «en continua formación», Adriana Irazábal se define a sí misma como bailarina, escritora, motivadora y actriz. Todos esos roles los ha cumplido con la condición de parálisis cerebral, una discapacidad congénita y que le permite afirmar que «en mi diferencia está mi talento«.
Su faceta de escritora, precisamente, radica en los episodios de bullying de los que fue víctima en su etapa infantil. Aquellos amargos capítulos de su infancia son el motivo por el que Adriana se lanzó a ser la autora de ‘La carga que descarga‘, en la que narra las vivencias con la parálisis cerebral.
Mediante sus redes sociales (@lacargaquedescarga), Adriana asegura que es una joven entusiasta y nunca conformista con todos los proyectos que tiene, y los que vendrán. «Soy quien quiero y quien no quiero soy quien puedo y quién no puedo», valora esta joven con parálisis cerebral.
Bailarina y escritora con parálisis cerebral
Adriana Irazábal nació el día 7 de agosto de 1898 con la ciudad de Caracas (Venezuela) como testigo. Su llegada al mundo estuvo marcada por un diagnóstico de parálisis cerebral, que desde entonces le acompaña en cada paso, éxito e intento por normalizar la discapacidad en su vida.
Estudió preescolar, primaria y bachillerato como una alumna más. Posteriormente, decidió apostar por la locución y la interpretación debido a que «son carreras en las que no dependo de nadie para ejercerlas». Más tarde, asegura que «me surgió la idea de escribir este libro porque quiero darte la receta de mi limonada».
Esta obra literaria -‘La carga que descarga’- es un homenaje a la vida de Adriana y a la convivencia con la parálisis cerebral, narrada tanto en primera persona como exponiendo el testimonio de su familia. De hecho, revela que en el interior de estas páginas se incluye una carta de su propia madre a la discapacidad.
El objetivo de su papel como escritora es «llegar a mucha gente; que cada persona se sumerja en él y a través de esa lectura honesta que los paseará por cada una de las etapas de mi vida y conozca cómo logré superar los momentos difíciles de mi vida».
De la misma manera, Irazábal también pretende que el lector sepa y vea «la parte divertida del desafío que representa para una persona vivir con una discapacidad, en una sociedad que aún le falta mucho por aprender sobre inclusión«.
En la diferencia está el talento
A pesar de que la vida de Adriana Irazábal no ha estado siempre hilada a la comodidad y a la facilidad, el tiempo le ha permitido comprender que la parálisis cerebral es su verdadera capacidad. Por ello, asegura que «en mi diferencia está mi talento«.
Esta escritora con parálisis cerebral también rescata que «en el camino hay tropiezos y mi cuerpo dice ‘no quiero’, cuando el corazón dice ‘yo puedo’; la mente dice ‘yo quiero’, cuando el cuerpo dice ‘no puedo'» Ahí ocurre lo que Adriana tilda como «el cortocircuito verdadero«.
Sin embargo, en esa mezcla de emociones, Irazábal encuentra en la danza y en la interpretación un refugio en el que sumergirse y ‘olvidarse’ de la parálisis cerebral y de lo que ello conlleva. Así lo expone en su libro, en sus redes sociales y en el testimonio sincero de su vida.


