La discapacidad debe ser entendida como una razón de ser. Una condición intrínseca a determinadas personas como otra cualquiera. Es decir, debe ser normalizada, comprendida y respetada y, para ello, se deben inculcar estos valores desde que las primeras etapas de la vida.
Alberto García, un joven con discapacidad que reside en la Región de Murcia ha querido compartir en sus redes sociales una situación que se le ha presentado en varias ocasiones. Tal y como detalla este usuario, los niños, los más pequeños, se suelen acercar a él indagando el motivo por el que va en silla de ruedas.
Ese escenario genera cierta tensión o incluso incomodidad en los padres quienes, con cierto rubor o vergüenza retiran rápidamente al menor del radio de Alberto. Él, por su parte, es partidario de explicar detenidamente los detalles de su discapacidad y eliminar el ‘tabú’ que existe a su alrededor, especialmente con los niños pequeños.
La discapacidad no debe ser un tabú para los niños
Si realmente aspiramos a ser una sociedad que abandera la inclusión, la accesibilidad y el respeto por las personas con discapacidad, el primer paso para lograrlo es entender y hacer comprender qué es la discapacidad. Este hecho es notablemente relevante en los más pequeños, cuya inocencia les invita a descubrir nuevos ‘mundos’.
En esta línea, Alberto García también está a favor de dotar de normalidad este tipo de situaciones; todo lo que se desconoce genera cierta prudencia y curiosidad a partes iguales, algo que se magnifica en los más pequeños. Así, la discapacidad de determinadas personas les puede resultar llamativa.
«Salgo por la calle a pasear y se me quedan mirando niños con asombro«, refleja García, Acto seguido, por regla general, detalla que la madre de ese crío lo suele «coger del brazo, como enfadada por quedarse mirando». Sin embargo, Alberto prefiere hablar este asunto con naturalidad para trasladar al niño una explicación.
Por ello, García insiste en cual cree él que sería el método de actuación ideal: «Ese chico va en silla de ruedas porque tiene una discapacidad«. Bajo la ausencia de esa actitud y comportamiento, el propio Alberto cree que «ese niño va a crecer pensando que la discapacidad es un tema tabú«.
Igualmente, fomentar estas explicaciones en los pequeños servirá también para el día de mañana: a medida que los niños vayan creciendo y quemando etapas -‘los adultos del mañana‘-, el recorrido de la inclusión ya estará instalado en la sociedad, habiendo ganado un valioso tiempo.
Combatir la discriminación
El paternalismo, el infantilismo e, incluso, la sobreprotección puede ser entendida como una forma de discriminación que existe en torno a las personas con discapacidad. Para ello, para evitar este tipo de desagradables situaciones, Alberto García insiste en una serie de fórmulas para combatirlas.
En primera instancia cita el capacitismo, que «es la creencia de que las personas sin discapacidad son superiores a las personas con discapacidad». También menciona la discapacidad invisible, explicada como «las condiciones que no se ven a simple vista; aunque no utilicen silla no hay que cuestionar la enfermedad».
A continuación, una de las grandes ‘batallas’ del colectivo de movilidad reducida: los aparcamientos de plazas PMR: «No es un lujo, es una necesidad. Y finalmente, el respeto, que «empieza por el lenguaje», animando a usar un vocabulario que «empodere y no margine».
