Álex, joven con autismo, señala «qué debes hacer si ves un perro de asistencia con chaleco»

Un joven con autismo explica como actuar ante un perro de asistencia

Un joven con autismo explica como actuar ante un perro de asistencia./ Instagram

Álex es un joven con autismo que, mediante las redes sociales (@maylo.perrodeasistencia), muestra cómo es su vida acompañado de Maylo, su perro de asistencia. En una de sus recientes publicaciones ha expuesto cómo se debe actuar al ver a este tipo de animales de compañía con su respectivo chaleco identificador.

Maylo, no obstante, es mucho más que un perro de asistencia en la vida de Álex y, con el paso del tiempo y la convivencia, se han convertido en ‘mejores amigos’. Igualmente, este joven con autismo advierte que su perro «no es un privilegio» sino que «es una ayuda y un apoyo indispensable para algunas personas, reconocido legalmente en España«.

Actúa a modo de accesibilidad, autonomía y confianza en la vida de Álex, quien estima que «también puede ser un vínculo, presencia y apoyo». Por tanto, concluye, sobre el colectivo de personas con un diagnóstico de autismo que «respetar a los perros de asistencia es respetar nuestros derechos».

Qué hacer si ves un perro de asistencia de autismo con chaleco

De acuerdo con el testimonio de Álex, «cuando un perro de asistencia lleva puesto su chaleco, significa que está cumpliendo una función esencial para la autonomía y seguridad de su usuario», que es una persona con discapacidad.

Ante esa situación, explica que «es fundamental no distraerlo bajo ninguna circunstancia». El propio Álex cuenta con Maylo debido a su diagnóstico de autismo e indica que siempre «está centrado en su dueño, aun cuando parece que no está haciendo ‘nada’«.

De este modo, también invita a no tocar a los perros de asistencia de personas con autismo o cualquier otra discapacidad: «Quienes lo llevan saben que llevan una auténtica preciosidad con ellos, pero si está ahí es para ayudar; si le tocas, puedes provocar que el guía tenga un episodio médico».

Lo mismo ocurre en los momentos de descanso de Maylo, cuando Álex aconseja respetar su tiempo y espacio para no interrumpirle. «Mi perro de asistencia no está para tu entretenimiento, está para ayudarme con mi discapacidad. Respeta», subraya este joven.

Pobrecito, está pidiendo mimos‘ ha escuchado Álex en ocasiones. «Mi perro no está pidiendo nada, está centrado en mí«, responde el dueño de Maylo. También agrega que «tiene mimos todos los días a todas horas de nuestra familia y amigos; deme espacio y ocúpese de lo suyo».

En los supermercados y en el resto de establecimientos y lugares donde Maylo tiene derecho a estar acompañando a Álex como perro de asistencia de autismo, su dueño invita a respetar «nuestro espacio y deja que el perro me ayude como sabe. No seas la persona que interfiera en nuestro bienestar«.

No tocar y no distraer

Álex ruega respeto hacia su perro de asistencia e, indirectamente, también hacia él mismo. Maylo no es su entretenimiento, sino un animal que le otorga confianza, seguridad y autonomía cada día. «Si ves un perro con chaleco, respeta«, añade.

Así mismo, desvela que «acciones como llamarlo, intentar acariciarlo o establecer contacto visual rompen su esquema de concentración y pueden provocar que pase por alto señales que son críticas y que ponen en riesgo la vida del usuario«.

Por tanto, el propio Álex pone de manifiesto que «es importante entender que, mientras está asistiendo, el perro no debe interactuar con el entorno para poder reaccionar correctamente ante las necesidades de su guía». De este modo, «la conducta más adecuada es ignorar al animal y permitir que desempeñe su trabajo sin interrupciones».

Maylo es un perro de asistencia de una persona que tiene una discapacidad reconocida, que anima a ser «la persona que nos ignora, que no llama al perro, que no intenta distraerlo ni tocarlo, que no interrumpe nuestro día. Sé buena persona«.

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