Con residencia en Madrid y siendo la pequeña de tres hermanas, la vida de Blanca Ortiz (@laotracaradeldolor) está marcada por la sensación de dolor crónico. Así lo expone ella misma en sus redes sociales, un espacio en el que ha decidido sumergirse para explicar esta amarga realidad.
Sin embargo, el dolor crónico no ha sido capaz de robarle la sonrisa y las ganas de vivir a Blanca, quien se define como una «persona muy entusiasta» y con toda la vida por delante. A sus 28 años, esta joven ya ha tenido que ser intervenida en más de diez ocasiones para paliar esa desagradable sensación de permanente molestia.
Ahora, con la intención de mostrar ‘la otra cara del dolor‘, esa que no se ve pero sí se siente, Ortiz ha decidido compartir su día a día mediante el universo de las redes sociales con un objetivo más que definido: visibilizar cómo es la vida con dolor crónico y la manera de afrontarlo.
Visibilizar el dolor crónico
Hasta el año 2017, momento en el que la enfermedad aparece en su vida, Blanca Ortiz refleja que ha tenido «una vida común». Recuerda cómo fueron los inicios de ese largo proceso que hoy todavía le acompaña y que empezó mientras cursaba segundo de Administración de Empresas. «La pierna izquierda se me dormía», explica.
Blanca tenía 20 años en aquel entonces. Posteriormente llegaron los dolores de espalda, las noches en vela por la fuerte sensación de molestia y un «sinfín de síntomas que no han hecho otra cosa que empeorar mi salud hasta hoy», lamenta esta madrileña, que vive con dolor crónico.
Así mismo, en 2018, los médicos indicaron que Blanca tenía «una malformación congénita en una vértebra lumbar», expone esta joven en redes sociales. Como consecuencia, Ortiz pasó por quirófano, «pero la operación no salió bien y me quedé sin andar«. A pesar de la complejidad del diagnóstico, Blanca no deja de esbozar una sonrisa que le acompaña en todo este proceso.
En este sentido, tras detallar cómo fue esa intervención, Ortiz confirma que se ha sometido a más de diez operaciones a lo largo de su vida y convive con la sensación de dolor crónico por el «síndrome de cirugía de espalda fallida», ha explicado. Por tanto, convencida de que tiene la posibilidad de hacerlo desde su propia experiencia, quiere compartir cuál es y cómo es ‘la otra cara del dolor‘.
Además, su juventud le permite ser persona de referencia para todos los colectivos que se pueden ver reflejados en ella y en su resiliencia; su mensaje, por otra parte, es nítido, sincero y cuenta con un testimonio en primera persona que pone de relieve la importancia de visibilizar el dolor crónico y todo aquello que no se ve tras un diagnóstico.
Una realidad que no se ve
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta Blanca Ortiz en su día a día es a la falta de empatía que existe alrededor del dolor crónico por el simple hecho de que su enfermedad no es visible. No presenta aspecto o elemento alguno que permita identificar su condición más allá que su propio testimonio.
Sin embargo, esa situación también le sirve como motivo para impulsar y abanderar la visibilidad del dolor crónico mediante redes sociales y generar conciencia sobre esta realidad que está presente en tantas familias en España. «Está ahí y me acompaña los 365 días del año«, detalla Blanca sobre su ‘relación’ con la enfermedad y su sintomatología.
Aun así, el dolor crónico «no quita que tenga muchas ganas de vivir y ser feliz ya que, a pesar de vivir con dolor en el día a día, soy una persona muy entusiasta», define Blanca sobre su forma de ver la vida. Y eso es lo que quiere trasladar con su cuenta y mensaje en redes sociales.






