Condenan al Banco Santander a devolver 30.000 euros a una persona con discapacidad víctima de una estafa

El Tribunal de Instancia Nº3 de Avilés ha condenado al Banco Santander a devolver 30.000 euros a una víctima con discapacidad de un sofisticado fraude de ciberdelincuencia. Todo ello, tras una demanda presentada por la Unión de Consumidores de Asturias y liderada por el abogado José Antonio Ballesteros.

Desde la Unión de Consumidores de Asturias señalan que «la verdadera conducta negligente es la de la propia entidad, cuyos sistemas de control fallaron al permitir un movimiento de cuenta que rompía radicalmente con el patrón de conducta habitual de la clienta».

Estafa por ‘phising’ a una persona con discapacidad

La víctima de esta estafa es una mujer con discapacidad de 72 años y de Avilés. Es cliente del Banco Santander desde hace más de 20 años, con una cuenta corriente exclusiva para la domiciliación de la pensión y para gastos cotidianos del día a día.

Esta clienta del Banco Santander nunca había realizado operaciones bancarias complejas ni había contratado productos de inversión. De hecho, cuando necesitaba hacer alguna transferencia bancaria acudía presencialmente a la sucursal bancaria.

Después de contratar un fondo de inversión promovido por una empleada del Banco Santander, esta ciudadana recibió una llamada de una persona que se identificó como gestor del Banco Santander, haciéndole entender que conocía sus datos personales y la relación concreta con la entidad bancaria. Los ciberdelincuentes aprovecharon la vulnerabilidad de la víctima.

En este sentido, desde la Unión de Consumidores de Asturias informan que «con esa falsa legitimidad, convenció a la víctima para que instalara la aplicación ‘AnyDesk’, una herramienta de acceso remoto que permitió a los delincuentes tomar el control de su teléfono y ejecutar, sin su conocimiento en absoluto, altas en plataformas de criptomonedas y una transferencia de 30.000 euros».

Un día después esta persona acudió su sucursal bancaria para actualizar su libreta, detectando una transferencia de 30.000 euros que ella no había autorizado en ningún momento. En este caso, se trata de una estafa en la que un tercero manipula el terminal generando una apariencia de actuación voluntaria de la persona en cuestión. Es decir, no consiste en un ‘phishing’ clásico.

El Banco Santander, condenado a devolver los 30.000 euros a la víctima

Con la defensa de la Unión de Consumidores de Asturias, esta ciudadana reclamó la devolución de los 30.000 euros que la habían estafado al Banco Santander. Así, el juez del Tribunal de Instancia Nº3 de Avilés ha condenado al Banco Santander a reintegrar los 30.000 euros indebidamente extraídos de su cuenta, además de los intereses legales desde la fecha de la reclamación extrajudicial.

Respecto a esta sentencia judicial, los representantes de la Unión de Consumidores de Asturias exponen que «deja al descubierto la actitud de la entidad bancaria ante una clienta en situación de especial vulnerabilidad. Cuando la perjudicada reclamó por la vía extrajudicial, el Banco Santander se limitó a reconocer que el origen de los hechos era una actuación fraudulenta de terceros y a negar su responsabilidad argumentando que la transferencia era irreversible».

El Banco Santander quiso evadir responsabilidades frente a la importante estafa que había sufrido su clienta, una mujer de 72 años y con un grado de discapacidad reconocido. Sin embargo, el juez ha considerado que la entidad bancaria debería haber reforzado sus mecanismos de control ante una acción inhabitual supuestamente realizada por la clienta.

José Antonio Ballesteros, abogado defensor del caso y miembro de la Unión de Consumidores de Asturias, concluye que «la sentencia debería servir de antesala para que el resto de las entidades revisen sus protocolos de detección de operaciones anómalas y endurezcan sus controles ante transferencias de importe inusual, especialmente cuando el titular es una persona mayor o con discapacidad».