El 2 de febrero de 2025 siempre será una fecha marcada en rojo en el calendario de Miguel Galera, un malagueño que sufrió una lesión medular como consecuencia de un fatal accidente de tráfico, en el que, además, su amigo Guille perdió la vida. Desde ese momento, este joven trata de vivir la vida por los dos.
Basta con echar un vistazo a las redes sociales de Galera para sentir una plena sensación de admiración y valentía, pero también de orgullo por todo el proceso de adaptación que ha asumido desde que forma parte del colectivo de la discapacidad: «Doy gracias por seguir aquí, por cada respiro y por cada oportunidad de superarme».
Y durante este tiempo, jamás se ha olvidado de Guille, quien se ha convertido en el motor de su vida, a pesar de su terrible ausencia: «Cada vez que creo que no puedo más, siento tu fuerza empujándome. Vivo por mí, pero peleo por ti«, señala el propio Miguel en una declaración de amistad auténtica.
Miguel, joven con lesión medular y un consejo de vida
Hace exactamente un año, la vida de Miguel Galera sufriría un cambio radical en cuestión de segundos. Un accidente de tráfico le ocasionaría una lesión medular que casi le cuesta la vida; viajaba con su amigo Guille, quien no pudo correr la misma suerte. Aun así, la amistad entre ambos siempre va a prevalecer.
Miguel ha tenido una infancia «muy feliz», donde ha disfrutado del deporte, los viajes y la moda, que son algunas de sus principales pasiones. También de su trabajo. Un día, sin más, todo eso se quebró y Miguel despertó en la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI-: «De golpe todo había cambiado».
Tomó conciencia de la gravedad y prometió luchar por él mismo y por su amigo Guille, aunque fuese desde una silla de ruedas debido a su lesión medular, que se convirtió en una íntima compañera de vida: «Mi mente dijo ‘no’, pero mi corazón gritó ‘sigue'», indica este malagueño, en un testimonio valiente.
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En ese momento, Miguel fue capaz de entender que «perder la movilidad no significa perder el movimiento» y ahora «peleo con más ganas que nunca«, con el objetivo de vivir una vida plena. Él no pudo elegir lo que le pasó, pero sí elige cada día como afrontar esta situación.
«La vida sigue siendo increíble, ahora la vivo desde otra perspectiva», insiste Galera. Sus declaraciones cobran una importancia notable debido a que ha pasado por circunstancias que nadie desea e incluso quiere esquivar, pero el destino se las puso en el camino, él las aceptó y ahora vive por su amigo Guille y «por el Miguel que no se rindió cuando todo estaba negro«.
Los límites están en la mente
El accidente de tráfico y el diagnóstico de lesión medular tuvieron lugar en el mes de febrero de 2025, sin embargo, Miguel recuerda que fue en junio cuando realmente tocó fondo: «Me acuerdo de querer solo oscuridad y soledad. De sentir que no servía para nada», reconoce.
Lo que «más me dolía» era no poder cumplir la objetivo que le prometió a Guille, su amigo: «Sentía que me quedaba grande la promesa de ‘vivir por los dos’, que jamás podría demostrarte que iba a salir adelante». Sin embargo, con una impresionante dosis de esfuerzo «puro y duro» y sin trucos de magia de por medio, este joven malagueño lo ha logrado.
Y Miguel, debido a su experiencia, ofrece uno de los mejores consejos que la vida le ha instado a aprender: «Los límites están en la mente«. Ahora puede valorar todo el camino que ha recorrido durante tantos días, horas y jornadas de trabajo a sus espaldas en materia de recuperación, física y mental.
«No hay mayor crecimiento que el de superar tus propios miedos y las etiquetas que tú mismo te has puesto en los momentos bajos», detalla Miguel. Su historia es valiente, con tintes trágicos y repleta del valor de la palabra amistad, siempre acompañado de su amigo Guille y recordando que «el único techo que existe es el que tú decidas aceptar».




