Sin descanso y sin reconocimiento, pero con el orgullo y la satisfacción de desarrollar un papel fundamental en la vida de quien es cuidado. Hoy, cinco de noviembre, se celebra el Día Internacional de las Personas Cuidadoras, una fecha para poner en valor el papel de cientos de individuos a los que la vida ha puesto a batallar contra el enemigo de la discapacidad y de la enfermedad; una jornada para, efectivamente, reconocer la inmensa labor de quienes «hacen posible que otros sigan adelante«, como expone Lucía Machota en su perfil de redes sociales, donde ha puesto de manifiesto la importancia de este colectivo.
Lucía es madre de un niño con discapacidad visual y paciente de una «enfermedad rara», como ella mismo la define. Trabaja todos los días del año, sin descanso y sin salario. También sin vacaciones ni días libres, por lo que «es un trabajo que no encontrarás en ningún portal de empleo«, indica. Como ella, en España hay seis millones de personas de cuidadores no profesionales, de las que el 90% son mujeres y más del 70% de estas personas teme por perder su empleo. Cuidar es agotador, pero también gratificante; es luchar todos los días contra el mismo enemigo sin nada a cambio, excepto la sonrisa de quien sabe valorar y agradecer. Cuidar es ser una persona como es Lucía.
Sin experiencia previa
Ser persona cuidadora es un trabajo cada vez más demandado; de hecho, los datos estiman y permiten augurar que, para el año 2025, se necesitarán millones de personas con este perfil para tratar de acompañar a quienes realmente lo necesiten. Es un desempeño profesional a largo plazo que no requiere experiencia previa y en el que «es muy difícil que te despidan«, detalla Lucía. Con esta explicación, sería difícil rechazar la oferta: ‘¿Dónde está el truco‘?, responde, asombrada una de las personas a las que Machota les propone el empleo. «A veces sin descanso, a veces sin reconocimiento«, pero siempre con la satisfacción de hacer lo que manda el corazón en cada momento.
Otro de los requisitos para este trabajo es «tener plena disponibilidad» todos los días del año, a cualquier hora. Aceptar que no se van a tener vacaciones ni tiempo libre, que se ha de estar siempre preparado y en alerta para atender las necesidades de cada individuo. Además, es una profesión que no está remunerado. ‘La respuesta claramente es no‘, le comentan a Lucía, antes de conocer de qué se trata. Sin embargo, ella revela que «es mi trabajo desde hace siete años«, momento en el que nació su hijo, que es paciente de una de las denominadas ‘enfermedades raras‘ o ‘poco frecuentes’ que requiere el papel de una persona cuidadora que, en este caso, es su madre.
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Lucía es «cuidadora no profesional» de su hijo con discapacidad, lo que le exige a estar «365 días volcada en él» y le insta a reconocer que ha pasado «cinco años abandonada de salud mental, física y absolutamente de todo» por el enorme desgaste que le supone su ‘trabajo‘. No obstante, su misión y su mensaje no es otro que dar «valor a quienes hacen posible que otros sigan adelante«, con la idea de sensibilizar y difundir la necesidad cuidar a quien nos cuida. «Todos conocemos a alguien que cuida», indica, por lo que hay que trabajar para concienciar sobre esta profesión y darle el verdadero valor que merece.
Recursos y apoyo
Los datos no engañan: el 73% de las personas cuidadoras en España admite carecer de recursos suficientes para hacer frente a esta situación, por lo que el apoyo en materia financiera también es escasa. Del mismo modo, más del setenta por ciento del colectivo también teme perder su empleo por dedicar tiempo a cuidar de un familiar que así lo requiere, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar esta problemática y ofrecer soluciones y alternativas a quienes la sufren que, en el 90% de los casos, son mujeres trabajadoras y cuidadoras. Esta brecha salarial es un reto para las altas esferas administrativas, que deben luchar en favor del bienestar y calidad de vida del colectivo.

Por tanto, en este Día Internacional de las Personas Cuidadoras, Lucía, madre de un niño de siete años con discapacidad, fruto de una ‘enfermedad rara’ pone de relieve la necesidad de valorar a quienes «hacen posible que otros sigan adelante«. Sin duda, es una oferta de empleo que cambia vidas, miradas y perspectivas; sensibiliza y conciencia «porque detrás de cada respuesta hay una historia, un gesto, una entrega«, concluye Lucía Machota, quien también se pronuncia sobre el abandono escolar, cuyos datos señalan que el 20% de los niños con discapacidad no finaliza la etapa de Enseñanza Secundario Obligatoria: «Juntas podemos cambiar esta cifra«, señala a través de una publicación de sus redes sociales.




