Belén Muñoz García y Lucía Muñoz Rubio. Dos nombres que han llenado de orgullo a una ciudad entera: Málaga. Las dos jóvenes, naturales de Ardales, un municipio de la provincia, han sido las protagonistas de una historia que ha tenido un fantástico fin social, marcado por la devolución de una cartera con 1,332,50 euros destinados a personas con discapacidad.
Residentes en Málaga capital por motivos académicos, Belén y Lucía estaban pasando la tarde de compras cuando, en el camino de vuelta hacia su piso, se toparon con una cartera en el suelo. Fruto de la incertidumbre y del nerviosismo de la situación, optaron por «esperar un poco a ver si venía alguien a recogerla«.
En las redes sociales del Ayuntamiento de Ardales, municipio originario de sendas jóvenes, afirman que, tras un largo periodo de espera sin que el dueño de la cartera regresase a por ella, optaron por recogerla del suelo y llevársela hasta su vivienda. Sin saberlo, estaban a punto de hacer un gesto lleno de solidaridad y empatía.
Un gesto de solidaridad y empatía
Con la cartera en su casa, Belén y Lucía indican que optaron por llamar a sus padres para comunicarles la situación. Siempre han tenido claro qué querían hacer con ese dinero, que era su devolución a la persona que le pertenecía, pero desconocían cómo se podía iniciar ese proceso para topar con el dueño.
Tras colgar con la familia, estas jóvenes se pusieron en contacto con la Policía de Málaga, a quienes le trasladaron que estaban en disposición de una cartera cuyo dueño no había aparecido y con una cantidad superior a los 1.330 euros. La naturalidad siempre ha marcado el comportamiento de Belén y Lucía.
Tal y como detallan las protagonistas de esta historia, fue la Policía quien facilitó el contacto de las jóvenes al dueño de la cartera, que rápidamente se puso en contacto con ellas: «Se sentía agradecido de que le hubiésemos dado la cartera», indica una de ellas al Ayuntamiento de Ardales.
Este gesto de bondad está marcado por la empatía que han demostrado Lucía y Belén, afirmando que «hemos hecho lo que nos gustaría que hicieran con nosotras». Igualmente, para su sorpresa, la sensación de «satisfacción» llegó al conocer «para qué estaba destinado ese dinero«.
Un dinero destinado a personas con discapacidad
El gesto que Muñoz García y Muñoz Rubio, respectivamente, han llevado a cabo no ha pasado desapercibido a nivel mediático. Su historia ya tiene uno de los finales más bonitos que se pueden imaginar y ha llenado de «satisfacción y orgullo» a estas dos estudiantes de Málaga y a sus familias.
Reconocen que es «tentador ver tanto dinero«, pero rápidamente aseguran que «hay que ponerse en la piel de los demás y hacer lo que te gustaría que hicieran contigo«, que es argumento de peso mayor. Además, sin poder si quiera augurarlo, la devolución del dinero ha sido un acto de necesidad para quien realmente lo necesitaba.
Finalmente, Lucía y Belén descubrieron que los 1.332,50 euros que yacían en esa cartera que se encontraron por las calles de Málaga estaban destinados a la reparación de una furgoneta dedicada a la atención y traslado de personas con discapacidad. Un bonito desenlace a un acto de empatía y solidaridad.







