Su nombre es Rosario Sporleder, aunque es ampliamente conocida como Rochi, un apodo con el que se siente más cómoda. Está casada con Santi y es la madre de Juana, que nació el día 20 de marzo de 2023, fruto de una bonita y dilatada relación con su pareja. Sin embaego, el que parecía que iba a ser el día mas feliz de su vida se convirtió en su peor pesadilla.
A las pocas horas de que Juana conociera el mundo, su madre comenzó con un cuadro febril, malestar general y su cuerpo se comenzó a llenar de manchas de oscura tonalidad que hicieron saltar todas las alarmas entre el equipo médico del hospital, donde unas horas antes había dado a luz a su primera hija.
El diagnóstico, tras varias pruebas, desveló que Rochi presentaba una infección por Streptococcus pyogenes tipo A, una bacteria que puede resultar mortal. Esta primeriza madre se enfrentaría a un shock séptico que le iba a obligar a permanecer 489 días ingresada, de los que 57 de esos días iba a estar intubada y conectada a un respirador artificial, en lugar de a su hija Juana y a su pareja Santi.
Volver a aprender
La propia Rosario ha expuesto en determinadas ocasiones que su vida estuvo a punto de finalizar mientras permanecía ingresada en el centro hospitalario. Los médicos no encontraban esperanza en su mejoría y se rindieron ante lo que parecía una evidencia; no obstante, la medicina ‘no siempre es dos más dos‘ y esta madre sacó el coraje que le dio la maternidad para reunirse de nuevo con su familia.
Eso sí: el proceso de recuperación fue, es y será arduo y muy duro, soportando más de cuarenta intervenciones quirúrgicas, sesiones de terapia intensivas y recaídas cuando todo parecía recobrar cierta normalidad. También pasó más de dos meses sin comer ni beber, olvidando, en cierta manera, acciones tan simples como la deglución.
En el mes de enero de 2024, esta valiente mujer comenzaría su proceso de recuperación, en el que le tocaría «confiar en mi cuerpo» y batallar contra las secuelas físicas y cognitivas de la infección por aquella bacteria, sumado a un accidente cerebrovascular isquémico -derrame cerebral-: «Cada centímetro de movilidad ganado era una batalla durísima», resume sobre aquellos momentos.
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Así, por tanto, quince meses después de su nacimiento, Rochi pasaría la primera noche junto a su hija Juana. En su vivienda todo era empezar de cero: adaptaciones a sus necesidades, aprender a bañarse, a escribir, lavarse los dientes o a jugar con su pequeña. Todos estos mecanismos, además, en una silla de ruedas por la pérdida de movilidad.
Su regreso al hogar estuvo marcado por el inmenso cariño de su familia y la felicidad de compartir tiempo y espacio con Juana. También de vueltas y revisiones al hospital y organizar su vida ante una remota realidad que jamás hubiese si quiera idealizado. No obstante, bautizó a Juana y se casó con Santi para celebrar, entonces, que Rochi estaba ahí para contralo.
Un ‘recordatorio’ sobre la inclusión
Rosario reconoce que la enfermedad que casi le arrebata la vida y la posibilidad de abrazar a su pequeña Juana le ha convertido en una mujer mucho más empática. También le ha dado la oportunidad de aprender a valorar las pequeñas cosas, gestos y detalles que, antes, pasaba por alto y hoy son un tesoro.
Desde su postura como persona y usuaria en la silla de ruedas e integrante del colectivo de la discapacidad quiere recordar un aspecto de vital importancia para toda la sociedad y que ella lo ha sufrido en primera persona: «Que nunca nadie te diga que no puedes hacer algo«.
De este modo, Rochi también menciona la importancia de la inclusión, un concepto sobre el que lanza la siguiente exclamación: «No es un gesto, sino que es una práctica diaria«. En nombre de las personas con discapacidad, por tanto, reivindica «menos barreras, más acceso, más empatía y más oportunidades reales».
Tras más de un año ingresada sin poder estar en contacto con su hija Juana y con su marido Santi, Rosario Sporleder indica que la vida misma «no se trata de perfección sino de progreso«, donde «cada día cuenta». Invita a cualquier persona y familia que se tope con su historia a acompañarla «en mi camino a la recuperación», donde serán parte de una experiencia donde la vida ha ganado la batalla a la muerte.




