Elena Valerio es una joven de 18 años con síndrome de Down. A través de un escrito publicado por ‘CEDOWN’, Elena muestra su experiencia en el mundo académico y las barreras a las que se ha enfrentado. Además, defiende que «la inclusión es una asignatura pendiente».
‘CEDOWN’ es una asociación sin ánimo de lucro de Jerez de la Frontera (Cádiz) que lucha por los derechos de las personas con síndrome de Down, con el objetivo de crear una sociedad más inclusiva e integradora.
La experiencia educativa de Elena Valerio
Elena Valerio hace un recorrido sobre su etapa académica como persona con síndrome de Down. Al igual que le ocurre a muchos niños, Elena tuvo que entrar a la guardería muy pronto porque sus padres trabajaban. Aunque al principio fue duro separarse de sus padres, pronto se adaptó.
De su etapa en la educación infantil, esta joven confiesa que «tuve una profesora muy buena y cariñosa de la que solo puedo decir cosas bonitas. Sigo estando en contacto con ella y a veces quedamos para tomarnos algo y contarnos como nos va la vida».
Por lo general, el mundo académico para Elena Valerio ha sido más positivo que negativo. Ya en la etapa de Primaria pudo darse cuenta de que «tenía amigos con los que compartía cumpleaños, excursiones, fiestas de pijamas…En la hora del recreo me esperaban para salir y tomarnos el bocadillo todos juntos para contar nuestros secretos».
Cuando los niños son solo niños, el sentido de la amistad es auténtico. No importa cómo es cada uno de estos niños, aunque siempre existen excepciones de experiencias negativas marcadas por el acoso escolar o bullying. En el caso de Elena Valerio, la etapa de Primaria también fue especialmente positiva.
Luego llevó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Al desarrollar esta etapa educativa en el mismo centro, todo fue muy fácil para Elena Valerio. Tenía los mismos profesores y los mismos amigos de siempre. Hasta el momento, todo transcurría bien y con normalidad.
Falta de inclusión de alumnos con síndrome de Down
Todo cambió para Elena Valerio cuando llegó la etapa de Bachillerato. Para desarrollar esta etapa educativa, esta joven con síndrome de Down tuvo que cambiar de colegio. «Aquí me di cuenta de que la inclusión no es tan bonita como se pinta«, confiesa Elena.
Además, añade que «no todos tienen ganas de conocer a una persona que quizás consideren que es distinta a ellos. Aunque todos sabemos eso de ‘distintos pero iguales’ muchos no dan una oportunidad para conocerte».
Los años de bachillerato han sido especialmente complicados para Elena Valerio, ya que ha sentido de primera mano lo que es la falta de inclusión. Por este motivo, esta estudiante con síndrome de Down afirma que «la inclusión es una asignatura pendiente.
Durante los años de bachillerato, Valerio afirma que «no me he sentido parte del grupo. Atrás se quedan recreos sola, excursiones en las que tenido que sentarme sin nadie en el autobús o trabajos que he tenido que hacer sola porque los grupos estaban cerrados».
Después de toda una vida sintiéndose parte del grupo como una más, Elena Valerio conoció «un mundo más real» marcado por la discriminación y falta de inclusión. Esto es algo que siguen viviendo muchos alumnos con síndrome de Down en algún momento de su etapa educativa.
A pesar de las barreras y los momentos complicados, Elena Valeria ha conseguido finalizar bachillerato y obtener su título. Actualmente, Elena Valerio continúa estudiando y haciendo cosas que realmente le llenan.
«Mientras eres pequeño la inclusión es mucho más fácil, porque lo que importa es lo bien que te lo pasas con ese niño. Pero a medida que te haces mayor, te van poniendo una etiqueta que poco a poco te va aislando. Creo que todavía hay que trabajar mucho el tema de la inclusión», concluye esta joven con síndrome de Down.




