Felipe Mateos Moreno, madrileño nacido en 1996, tiene una de las profesiones más difíciles del mundo: hacer reír a la gente. Lleva más de diez años sobre los escenarios con un humor que él mismo define como «ácido, provocador y directo». Y lo hace desde una experiencia poco común: convive con osteogénesis imperfecta, una enfermedad rara que le ha provocado alrededor de cincuenta fracturas a lo largo de su vida, hasta el punto de sentirse «un caso raro dentro de lo raro».
De un embarazo normal a un diagnóstico inesperado
El embarazo de su madre, Carmen, transcurría con total normalidad hasta que, hacia el sexto mes, una ecografía encendió las alarmas. Los médicos no se atrevían a poner nombre a lo que veían; «estaba todo cogido con pinzas», recuerda Felipe. Sus padres decidieron seguir adelante, y con el tiempo llegó el diagnóstico de una patología que también afectaría a su vista por problemas en la absorción del calcio.
Lejos de esconder esa realidad, Felipe la ha convertido en el corazón de su comedia. Su «ADN cómico» se nutre de la ironía y de «observaciones afiladas sobre lo cotidiano», muchas de ellas guiadas por su propia discapacidad. No esquiva la crudeza: «No negaré nunca que tener una discapacidad o cualquier patología es una putada. Te toca y te toca, no hay más», afirma sin filtros.
Sobre el escenario, dice, «se genera un ambiente donde el público me compra y acepta que sea más capullo», aunque reconoce que conoce los límites que ni el humor debe traspasar. Su apuesta por reírse precisamente de lo que más duele es lo que le distingue y lo que ha convertido su vida, marcada por el sufrimiento diario, en un sendero que él mismo describe como de rosas en lugar de espinas.
«Reírnos de lo que duele también es una forma de entender la vida».
Lo que hace especial a Felipe es que no utiliza el humor como una coraza para esconder su discapacidad, sino como una herramienta para nombrarla y desdramatizarla delante de todos. Convencido de que la risa es «el idioma universal», ha decidido subirse al escenario a hablar sin concesiones de aquello que a muchos incomoda, demostrando que el humor bien entendido puede ser también una forma de reivindicación y de normalización.
Más allá del micrófono, Felipe es licenciado en el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual y tiene un máster en radio, aunque ha elegido dedicarse a la comedia. Es el mayor de cuatro hermanos, apasionado de la lectura y del fútbol, y vive en Madrid junto a su pareja, Noemí, una ciudad en la que se siente plenamente «afincado».
Puedes conocer toda su historia en la entrevista que le hicimos en Tododisca.




