El síndrome de Williams se caracteriza por el padecimiento de enfermedades cardiovasculares, retrasos en el desarrollo y problemas de aprendizaje. No obstante, es una condición también ligada a notables habilidades verbales, personalidades muy sociales y afinidad por la música.
Samuel y Emiliano Bermúdez (@sitodosfuerancomoyo), por tanto, son hermanos gemelos con sendos diagnósticos de síndrome de Williams. Valeria Bermúdez, hermana mayor de estos menores, ‘presume’ de ellos en redes sociales para divulgar este trastorno y normalizar la discapacidad entre los más pequeños.
Valeria expone que mientras uno de sus hermanos «toca piano y ama a los animales, el otro entrena fútbol y en cinco minutos tiene tres amigos nuevos», personificando algunos de los signos más comunes de este síndrome. «Los dos me enseñan todos los días que diferente no significa menos», indica.
Gemelos con el síndrome de Williams
La relación de sangre no es la única que une a Samuel y Emiliano; juntos, enseñan cómo derribar estereotipos sociales sobre la discapacidad mediante su propia experiencia con el síndrome de Williams: «Te invitamos a aprender sobre la diferencia».
Lo cierto es que, a pesar de ser hermanos gemelos, sendos menores son completamente diferentes en cuanto a actitudes, aficiones y habilidades. «Cada niño es único, como una huella dactilar», dicta Berna Iskandar.
De hecho, esa es la idea que Verónica Bermúdez tiene sobre el síndrome de Williams de estos gemelos, trabajando en «fomentar su vínculo respetando su individualidad». Samuel y Emiliano comparten muchos aspectos, «pero también muchas diferencias, sobre todo de carácter, y por tanto con necesidades afectivas dispares«.
En consecuencia, desde su formación en el área de la psicología, Bermúdez explica que «no se deben comparar bajo ningún concepto», aludiendo a que «entre hermanos de distintas edades puede generar mucha inseguridad, dolor y desconfianza y entre gemelos o mellizos puede ser bastante perjudicial».
Finalmente, estos hermanos con síndrome de Williams son una magnífica oportunidad para reconocer «la variedad, la desemejanza y la diferencia como lo común en los seres humanos». Su hermana mayor, por su parte, asevera que «las diferencias nos enriquecen y el respeto nos une«.
Conectar, sentir y proteger
El síndrome de Williams es una condición, no una elección. Así lo defiende la hermana mayor de estos gemelos: «Pretender que nuestros hijos se conviertan en lo que esperamos que sean en lugar de acompañarlos a desarrollarse alineados con su ser esencial es un grave error».
Por tanto, agrega, «los hijos no vinieron para llenar nuestras expectativas, vinieron para ser lo que son». Desde ese instante, la misión radica en «conectar con ellos, sentir cómo vibran sus almas y proteger el terreno para que crezcan en la dirección que su ser esencial reclama».
Por tanto, Samuel y Emiliano llegaron al mundo para normalizar aquello que ya debería ser normal y sensibilizar a una sociedad que todavía está lejos de abrazar la inclusión de la ‘diferencia’: «Derribemos barreras para construir puentes«.
