Javier es un joven de 35 años con parálisis cerebral que lleva 13 años trabajando como empleado de banca. Gracias a su determinación y esfuerzo, con el apoyo de la Fundación Discar, Javier vive una vida totalmente autónoma y dependiente.
Con 35 años de edad, Javier ha conseguido vivir bajo sus propias reglas, controlar su dinero y ser el único dueño de sus decisiones. Además, trabaja en una importante entidad bancaria en Argentina.
El camino de Javier hacia la autonomía e independencia
Los representantes de la Fundación La Nación han recogido la historia de vida de Javier, un joven con parálisis cerebral que ha logrado acceder a una vida autónoma e independiente; algo que no suele ser sencillo para las personas con discapacidad intelectual.
En concreto, Javier tiene parálisis cerebral congénita. Además, su movilidad es reducida y su capacidad de aprendizaje requiere de tiempos y apoyos específicos. A pesar de ello, este joven con discapacidad ha logrado desarrollarse laboralmente y vivir una vida totalmente autónoma.
«La primaria la hice en varias escuelas. A mi mamá le costó encontrar el lugar para mí. Por suerte, nunca me hicieron bullying. En la secundaria sí, me dejaban fuera», confiesa Javier en declaraciones para Fundación La Nación.
Poco tiempo después de terminar la secundaria, Javier llegó a la Fundación Discar para realizar un curso de formación para el empleo. Este curso terminó siendo un gran impulso en su carrera laboral y en su vida, ya que le permitió conseguir un puesto de trabajo como empleado de banca.
La Fundación Discar es una entidad que trabaja para que las personas con discapacidad intelectual desarrollen herramientas necesarias para su inclusión laboral y social. Entre ellas se encuentra Javier, que a día de hoy vive una vida autónoma e independiente.
Una vida autónoma con parálisis cerebral
Adrián Souto es orientador laboral y trabaja en la Fundación Discar. En concreto, aconseja y ordena a Javier siempre que lo necesita ante diferentes circunstancias de la vida. Sobre Adrián, Javier expone que «cumple una función importante en mi vida porque me apoya y me escucha siempre que lo necesito. Si es urgente se hace un hueco. Muchas veces habla con mi psicólogo».
Por su parte, Souto manifiesta que «sobre las personas con discapacidad intelectual se suele pensar que son niños con cuerpo de adultos. Por lo general, el mayor problema es que la gente tiende a la sobreprotección«.
De hecho, este fue uno de los problemas con los que se encontró Javier en su vida, ya que su familia era demasiado sobreprotectora. Eso sí, indica que «logré convencerlos de irme a vivir solo. Yo mismo decía que me iba a costar, y resulta que no fue tan costoso».
Javier es una persona con parálisis cerebral y, aunque necesita sus tiempos y apoyos específicos, ha logrado tener una vida propia e independiente. Además, trabaja desde hace años en un importante banco de Argentina.
Desde Fundación La Nación concluyen que «llegó a ese puesto después de hacer un curso de formación para el empleo en la Fundación Discar, donde encontró las herramientas y los apoyos que necesitaba. Gracias al acompañamiento que encontró, Javier pudo desarrollar las herramientas que necesitaba para construir una vida independiente».




