Hace seis años, Juan Carlos Unzué recibió el peor diagnóstico posible y que le cambiaría su vida para siempre. Al menos, para los años que la Esclerosis Lateral Amiotrófica -ELA- le permitiese vivir desde aquel momento en adelante. No obstante, él mismo afirma en el programa de ATresMedia ‘Y Ahora Sonsoles‘ que la esperanza de vida de esta terrible enfermedad oscila entre los tres y los cinco años, pero él ya lleva seis ‘temporadas’ padeciéndola y mostrándose como una figura referente sobre cómo afrontar esta patología degenerativa del cuerpo humano, a pesar de que la mente se mantenga intacta. Por ello, afirma sentirse «un privilegiado».
Su postura ante la ELA es realmente admirable y se ha erguido como una figura clave de este colectivo para reclamar medidas más reales y una legislación necesaria y definitiva que sirvan de punto de partida para mejorar la calidad de vida y el bienestar de los pacientes que la padecen en primera persona, pero también de quienes le cuidan: «Con esta enfermedad necesitas a cuatro personas que estén pendientes de ti«, explica, lo que supone una importantísima cantidad de dinero que «la mayoría» de enfermos no tienen. Así mismo, Unzué también ha detallado que sólo «me he permitido llorar» en el momento de trasladar la noticia a su familia; una vez realizado ese trámite, se ha dedicado a disfrutar de la vida y a reivindicar los derechos de las personas con ELA.
La actitud frente a la ELA
Juan Carlos Unzué ha sido un futbolista muy importante en la historia del balompié en España. Un guardameta muy reconocido y que ha defendido la portería de diferentes equipos de LALIGA española; posteriormente, tras su retirada de los terrenos de juego, decidió formarse como entrenador, lo que le llevó a sentarse en el banquillo de otros conjuntos. Primero lo hizo como ayudante de Luis Enrique Martínez en el Celta de Vigo y en el FC Barcelona; luego, siendo él el primer espada del cuerpo técnico. Por tanto, actualmente, Unzué está jugando el partido más importante de su vida contra un rival que es invencible, de momento, como es la ELA. Pero él no se va a rendir y ya ha llevado el partido «a la prórroga y a los penaltis».
En este sentido, el propio Unzué ha demostrado a lo largo de su enfermedad que «nuestra actitud es lo único que podemos controlar siempre«. Y, precisamente, esa valentía que ha demostrado -y demuestra- mientras batalla contra este deterioro del cuerpo no es en vano, sino con un propósito muy definido: que «todos los enfermos de ELA puedan vivir sus días con dignidad«. En esta línea, «mientras yo esté en este mundo», indica el exportero, va a seguir elevando la voz para manifestar la necesidad de financiar la Ley ELA, de la que ya ha pasado un año desde su aprobación en el Congreso de los Diputados, pero cuyas ayudas siguen sin llegar a quienes realmente la necesitan.
Desde hace seis años, Juan Carlos sabe que está viviendo los últimos años de su vida; concretamente, debido a la velocidad degenerativa de la enfermedad y su escasa esperanza de vida, ya son los últimos coletazos a una trayectoria profesional y personal de altura. Es complicado de digerir, pero Unzué se ha abierto en canal y ha dado lo mejor de sí a los suyos, por supuesto, pero también a los demás. Ha dado una lección en cada comparecencia pública, en cada retransmisión como comentarista de fútbol y, en general, cada vez que tenía la oportunidad de mandar un mensaje sobre cómo es vivir con ELA: «Cuando te dedicas a ayudar, lo que acabas recibiendo es mucho más de lo que tú estás dando«, expone.
«Mientras pueda, tengo que hacerlo»
«Mientras pueda, tengo que hacerlo«. Ese es el lema que ha guiado la vida de Juan Carlos Unzué desde que fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica hace ya seis años. Desde entonces, se ha dedicado a divulgar cómo es la convivencia con un enemigo tan dañino como la ELA, mostrando el avance de la enfermedad y mostrando una actitud realmente admirable ante ella. En este sentido, decidió no sólo centrarse en su propia lucha y sumergirse en una burbuja de frustración, impotencia y preguntas sin respuesta, sino que optó por buscar alternativas y soluciones para que sus «compañeros» afectados de la misma patología puedan encontrar «apoyo y esperanza«.
Finalmente, la máxima que ha guiado estos años de la vida de Unzué reside en vivir el ‘aquí y el ahora‘ sin mirar más allá; se trata de aprovechar los momentos de felicidad con las personas que nos rodean y nos aprecian, porque las cosas negativas de la vida ya vienen solas. Sin duda, Juan Carlos sigue siendo un referente sobre cómo superarse frente a la adversidad y de cómo encontrar el sentido a la vida en los momentos más difíciles, incluso con la certeza de que está en una «carrera contrarreloj» y que cada día que pasa está más cerca del precipicio de la muerte. Pero su actitud sigue y siempre seguirá guiando a los enfermos de ELA.




