Las piscinas públicas deben garantizar que cualquier persona pueda acceder y disfrutar de sus instalaciones en condiciones de igualdad, con independencia de que tenga o no una discapacidad. Con la llegada del verano, ILUNION Accesibilidad recuerda que la accesibilidad universal debe estar presente desde el diseño y la construcción de estos espacios para eliminar barreras y favorecer la inclusión.
La compañía, especializada en accesibilidad universal y con más de 25 años de experiencia, destaca que adaptar una piscina no consiste únicamente en instalar un elevador para el baño. La accesibilidad debe abordarse de forma integral, teniendo en cuenta tanto los elementos físicos como la información, la comunicación y los servicios disponibles dentro del recinto.
Accesibilidad universal y eliminación de barreras
El primer requisito que señala ILUNION Accesibilidad es aplicar el concepto de accesibilidad universal en todo el complejo. Este principio busca eliminar las barreras físicas, sensoriales, cognitivas y de comunicación para que todas las personas puedan utilizar las instalaciones con autonomía, seguridad y comodidad.
En este sentido, la accesibilidad no se limita al acceso al vaso de la piscina. También debe contemplarse el recorrido completo desde la entrada hasta las distintas zonas del recinto, facilitando el desplazamiento de personas con movilidad reducida, discapacidad sensorial o cualquier otra necesidad de apoyo, ya sea permanente o temporal.
Además, la empresa recomienda revisar todos los posibles obstáculos que puedan dificultar el uso de las instalaciones. Esto incluye los accesos principales, las taquillas, los vestuarios, los aseos y las duchas, que deben contar con espacio suficiente para maniobrar y elementos como barras de apoyo que permitan un uso seguro.
La información también forma parte de la accesibilidad. Por ello, horarios, normas de uso y señalización deben presentarse mediante formatos comprensibles y accesibles para personas con discapacidad auditiva, visual o cognitiva, evitando barreras de comunicación que puedan limitar el acceso a los servicios.
Una piscina accesible no consiste únicamente en instalar un elevador para el baño
Productos de apoyo y servicios que mejoran la experiencia
Otro de los aspectos imprescindibles es disponer de productos de apoyo que faciliten la entrada al agua. Según explica ILUNION Accesibilidad, las piscinas públicas deberían incorporar elevadores hidráulicos con asientos adaptados para que las personas con movilidad reducida puedan acceder al baño de forma segura y confortable.
Estos dispositivos permiten que usuarios de silla de ruedas o personas con dificultades de movilidad puedan disfrutar de la piscina con mayor autonomía y reduciendo los riesgos durante la entrada y la salida del agua.
Junto a estos sistemas, la compañía recuerda que existen otros elementos que completan una experiencia realmente accesible. Entre ellos figuran las plazas de aparcamiento reservadas próximas a los accesos, las duchas con asiento, las zonas de sombra y espacios de descanso adaptados.
Igualmente, disponer de personal con formación específica para prestar apoyo cuando sea necesario contribuye a mejorar la atención a los usuarios. A ello se suma la importancia de contar con señalización táctil, visual y sonora que facilite la orientación de las personas con discapacidad sensorial.
Desde ILUNION Accesibilidad explican que todas estas medidas forman parte de una estrategia global para eliminar barreras arquitectónicas e informativas en espacios públicos. La empresa ofrece asesoramiento tanto a administraciones como a entidades privadas para adaptar sus instalaciones y favorecer la accesibilidad universal, recordando que las piscinas públicas son espacios recreativos cuyo disfrute debe estar garantizado para toda la ciudadanía en condiciones de igualdad.




