La madre de una niña con parálisis cerebral explica cómo es su rutina: «Su sonrisa dice más que mil palabras»

Victoria nació prematura y acompañada de una parálisis cerebral que le impide caminar por sí misma y expresarse a través de palabras

La madre de una niña con parálisis cerebral explica cómo es su rutina: "Su sonrisa dice más que mil palabras"

La rutina de una madre con parálisis cerebral./ Instagram

Victoria nació antes de su fecha prevista, por lo que ese parto prematuro vino acompañado de una serie de complicaciones médicas asociadas: enfermedades de la vista, complicaciones que le instan a tomar medicamentos de por vida y una parálisis cerebral que le impide caminar y expresarse con palabras.

Su madre, Gaby (@gaby_naula), ha detallado mediante el mundo de las redes sociales su historia «de amor, lucha y esperanza con mi ‘Vicky’«, como ella le llama cariñosamente. Además, también quiere enseñar al mundo como es la rutina diaria de una pequeña con parálisis cerebral y cómo encajar sus necesidades con el ritmo que demanda su trabajo.

Al ser «su única cuidadora», Victoria acude con su madre a cualquier lugar al que ella vaya. Esta circunstancia implica. también, el trabajo: «Hay días duros en los que ella está durmiendo en su camita y me toca sacarla porque me tengo que ir a trabajar», reconoce Gaby.

El ‘día a día’ con una niña con parálisis cerebral

La vida de Gaby pocas veces tiene un descanso o si quiera un respiro; es una permanente continuación de acciones para el cuidado y el bienestar de su hija Victoria, una pequeña que nació prematura y que tiene parálisis cerebral. Por ello, la anticipación y previsión se antojan como aspectos claves en su rutina.

Así, como ha indicado, la joven acompaña todos los días a su madre al trabajo, donde ella se las tiene que ingeniar para desarrollar su profesión con la actitud adecuada sin perder de vista a Victoria. Para ello, ha intentado instalar una rutina que no siempre se cumple, pero le permita cierta flexibilidad.

Una «pequeña siesta» seguida de sesiones de estiramientos y fisioterapia son algunos de los detalles que ofrece Gaby, realidades que no esconden que «no es nada fácil ser una madre cuidadora y a la vez trabajar«. Sin embargo, ella lo hace «porque mi hija con parálisis cerebral me necesita».

También tienen varios «gastos que cubrir«, una situación que impide que Gaby renuncie temporalmente al trabajo por la pérdida de ingresos que le supondría. Aun así, agradece la oportunidad que tiene en su vida porque sabe que «otras madres no la podrán tener«. Ese es su ‘día a día’ de una madre con una niña que tiene parálisis cerebral.

También, para finalizar su jornada, Gaby recuerda la importancia de las medicinas que Victoria debe tomar para tratar las enfermedades que padece como consecuencia de aquella prematura llegada al mundo. Su capacidad para sacar adelante su trabajo no está reñido con su papel como madre ni como, esencialmente, de cuidadora, a pesar de que «ser fuerte también cansa».

«No camina, no habla. Pero entiende todo»

Victoria es una niña de cuatro años de edad que nació prematura. También lo hizo con hiperplasia suprarrenal congénita y una parálisis cerebral que le impide caminar por sí misma y poder expresarse mediante palabras. Desde entonces, indica su madre, «ha luchado cada día por vivir«.

A pesar de esas limitaciones funcionales que presenta la pequeña, Gaby, su madre, opina que «su sonrisa dice más que mil palabras». Del mismo modo, «su fuerza es tan inmensa como la de su mamá», que ha enfrentado este desafío sin red de apoyo, «pero con un amor que no se rinde«.

La condición de discapacidad de Victoria no le impide «entender cada palabra y sentir cada emoción». Pero el camino no es sencillo: «Aceptar que un hijo tiene parálisis cerebral y que no tiene cura, es lo más difícil que una madre puede enfrentar; cada día es una lucha interna entre rendir o seguir«, afirma Gaby.

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