María es una joven con linfedema y fisioterapeuta especializada en el sistema linfático. A través de sus redes sociales (@marialymphie), María ha explicado que en España es posible reconocer un determinado grado de discapacidad por linfedema.
Desde ‘Quirón Salud’ señalan que «el linfedema, o edema linfático, es una enfermedad crónica y progresiva caracterizada por una hinchazón (edema) producida por la acumulación de líquido en los tejidos blandos del organismo, debido a la incapacidad del sistema linfático para drenar la linfa».
Linfedema y discapacidad
María es una joven diagnosticada con linfedema primario desde el año 2007. El linfedema primario es aquel que no tiene causa aparente. Si bien, esta enfermedad afecta directamente a la movilidad, la energía, la capacidad de trabajar y hasta la vida social.

Es decir, el linfedema es una patología que tiene una implicación directa en la vida diaria del paciente. Por todo ello, María informa que es posible obtener el reconocimiento de una discapacidad por esta enfermedad.
Al respecto, comenta que «con mi enfermedad me pueden reconocer una discapacidad». En su caso, María tiene un estadio 2 en ambas piernas, aunque cree que su pierna derecha se encuentra incluso en el estadio 3.
Reconoce que tiene reconocida una discapacidad del 33% a causa del linfedema. Además, aclara que «es el grado mínimo de discapacidad en España para acceder a beneficios y ayudas por discapacidad».
A María comenzaron reconociéndole un 36% de discapacidad, aunque a los 5 años ya le dejaron el 33% de discapacidad de manera permanente. En el caso de esta joven, le reconocieron la discapacidad por las limitaciones que le genera el linfedema cuando tenía entre 12 y 13 años de edad.
Así, María argumenta que «existen numerosos factores para que te reconozcan la discapacidad. Cada persona es un poco un mundo». Influyen factores relevantes como la afectación del linfedema en la persona o la Comunidad Autónoma donde viva.
María recomienda solicitar la discapacidad
La valoración y el porcentaje de discapacidad reconocido puede variar en función de diferentes factores. En cualquier caso, María recomienda a cualquier persona con linfedema solicitar la discapacidad.
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«Da igual si te dan mucho o poco. La realidad es que tienes una limitación en tu vida por mucho que intentes vivir una vida ‘normal y corriente’. Quizás esa discapacidad no te dé para muchísimo, pero aún así te corresponde», asegura María.
Del mismo modo, María aclara que la valoración de la discapacidad por linfedema no solamente se centra en el aspecto físico, sino que también es necesario analizar el estado mental de cada paciente. Convivir con esta enfermedad también puede tener consecuencias psicológicas para la persona en cuestión.
«No se trata de ‘ser menos’, se trata de tener más apoyo para una condición que no elegimos y con la que convivimos cada día. Si tienes linfedema, infórmate. Es tu derecho», concluye María.
Además, solicita a las personas que eviten las comparaciones. Mucha gente no sabe lo que hay detrás de cada persona. Además, el linfedema es una enfermedad que muchas veces puede pasar desapercibida para los demás, por las prendas de ropa que utiliza cada paciente.
Sin embargo, en muchos casos, un linfedema puede ser una enfermedad altamente limitante para la persona afectada. Y es que como asegura María, «cada caso es un mundo».




