María es una «soñadora en modo constante» y una mujer a la que le gusta el café, las aventuras y la «buena vibra». Actualmente tiene treinta y tres años, pero cuando era una ‘niña’ de veintiséis, la vida le daría un vuelvo en forma de diagnóstico: la Esclerosis Múltiple iba a hacer acto de presencia sin mediar palabra, sin tiempo de reacción e irguiéndose como nueva compañera de batallas.
Esta enfermedad, de acuerdo con ‘Esclerosis Múltiple España‘, afecta al afecta al Sistema Nervioso Central, que está compuesto por el cerebro y la medula espinal. De este modo, la función del Sistema Inmunitario es la protección del cuerpo frente a agentes externos; sin embargo, la Esclerosis Múltiple ataca a la mielina de las células nerviosas -neuronas- por error.
Los nervios se extienden por todo el cuerpo, lo que implica que la enfermedad pueda manifestarse en muchas partes del organismo y hacerlo de maneras muy diferentes. Por ello, se detalla que no todos los síntomas aparecen en todas las personas, ni lo hacen con la misma intensidad, siendo de carácter heterogénea y recibiendo el nombre de ‘la enfermedad de las mil caras‘, que celebra en esta fecha el su Día Nacional de la Esclerosis Múltiple.
Una enfermedad que reta, no define
Cuando María había soplado las velas por vigésimo sexta vez en su vida, el regalo que recibió ese año no fue el esperado, pero sí el que escondía aquel diagnóstico. Desde entonces, esta joven entendió que tocaba aceptar y continuar hacia delante sin mediar palabra, lidiar con la resignación y esperar nuevos acontecimientos de la enfermedad. Hoy, María ya tiene treinta tres años de edad.
Al principio, no obstante, cuando recibió la noticia, sí que tuvo que hacer frente a un proceso de comprensión y de impotencia; buscar respuesta a preguntas que, tal vez, no las tengan. María define esa situación como «un tsunami mental«. Pero también ha ‘surfeado’ esa gran ola para «aprender a conocerme y conocer mejor la enfermedad«.
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En este sentido, la propia María, una joven paciente ‘sin límites de la Esclerosis Múltiple, también explica que también ha adquirido la madurez suficiente para «aprender a adaptarme» y a «escuchar mi cuerpo«. La enfermedad le ha instado a actuar de un modo que, quizá, no se había si quiera planteado con anterioridad por el ritmo de vida al que estamos sometidos. Pero ‘María sigue siendo María‘.
A pesar de recibir el diagnóstico de Esclerosis Múltiple, no existe una diferencia abismal entre la María de antes y la de ahora; únicamente, los siete años que han pasado desde la comunicación que puso nombre y apellido a la enfermedad. Actualmente, «sigo entrenando, viajando y trabajando«; también «salgo con mis amigas y con mi pareja«. En definitiva, María planta cara a su realidad, claro que sí, pero no puede pretender que ella modifique su vida porque «no paro quieta«.
El poder de decisión
Desde que María ha de convivir con esta patología que daña al Sistema Nervioso Central, popularmente conocida como ‘la enfermedad de las mil caras‘ por su amplio catálogo de carta de presentación y sintomatología, sí que tiene una cosa bien clara y muy definidita: «Sobre todo, no dejo que la Esclerosis decida por mí«.
También tiene un mensaje para quienes acaban de ser diagnosticados de Esclerosis Múltiple y se encuentran en estado de «shock», algo que es completamente normal: «Te entiendo perfectamente«. Ella también buscó ayuda y refugio en redes sociales, en las que ella divulga ahora su enfermedad, para evitar ese colapso o «tsunami mental«. Al menos, para sobrellevarlo de la mejor manera y afrontar la realidad con valentía y coraje.
Por tanto, el recorrido de María acompañada de la Esclerosis Múltiple le ha ayudado a entender la necesidad de entrenar aunque me tiemblen las piernas», a «meditar cuando la ansiedad golpea», también a «ser constante en mis revisiones» y, finalmente, a «elegir cada día una actitud que me acerque a la vida que quiero», que la comparte junto a José, su marido.
María es una persona autorizada para confirmar que «se puede vivir bien«, a pesar de los miedos. «Pero también con amor, alegría y poder personal«. La Esclerosis Múltiple no tiene cura, a pesar de que existen cada vez más tratamientos que ayudan a manejarla mejor.




