«No olvidar apreciar las pequeñas cosas de la vida«. Esa fue la promesa que se hizo a sí misma Marta Casado, una joven superviviente a un osteosarcoma, que le arrebató la pierna izquierda. Pero no las ganas de vivir. Hace cinco años, este tipo de cáncer, que es un tumor maligno originado en el hueso, hizo acto de presencia en la vida de Marta, obligándole a pasar por una intervención quirúrgica en la que perdió una de sus extremidades inferiores para poder ganar la vida. Durante este tiempo, ha aprendido a valorar todo lo que antes no era consciente, aunque también lo haya normalizado. La importancia de tener una rutina para poder mantener la mente en calma.
Ahora, cinco años después, esta joven ha tenido volver a someterse a una operación, «lo que significa volver a entrar a un quirófano», lamenta. Afortunadamente, «ha salido todo bien y voy a poder hacer muchas cosas que antes no podía«. Ahora, «alejada de los dolores y hospitales», Marta indica que ha aprendido el valor de las cosas más simples que la vida nos puede regalar, como «ver un atardecer o que te dé el sol y el aire en la cara» o, del mismo modo, una acción que ella lo puede contrastar mejor que nadie: «Comer algo rico en vez de la comida de hospital» o pasar tiempo con las personas que realmente queremos estar. «Si nos faltase todo esto, empezaríamos a apreciarlo muchísimo más«, detalla a través de sus redes sociales.
Tiempo y actitud
No todos lo pueden gritar; Marta, sí. Es una superviviente a un osteosarcoma, una enfermedad que, de acuerdo con la Asociación Española contra el cáncer -AECC-, «es un tumor maligno que afecta a huesos largos, como los del brazo o la pierna, aunque con mayor frecuencia se observa cerca de la rodilla o en la parte superior del brazo». Del mismo modo, suele aparecer en edades jóvenes -niños y adolescentes-, aunque también puede presentarse en adultos, siendo más frecuente en los hombres que en las mujeres. Puede diseminarse a distancia , es decir, producir metástasis, una temida palabra. En 216, unos meses después de la amputación, Marta deambulaba por el hospital después de un año recibiendo sesiones de quimioterapia y con apenas 27 kilos de peso.
En 2021 mostró como era su aspecto seis años después de haber superado el cáncer y sus cinco primeros años con la pierna izquierda amputada. Caminando por la playa, con una sonrisa y viendo un atardecer, una de esas «pequeñas cosas» que Marta aprendió a darle el valor que realmente tiene. De hecho, ha hecho uso de las redes sociales y plataformas digitales para mostrar la realidad de su discapacidad y cómo se ha ido adaptando a las circunstancias que la vida le ha ido poniendo en el camino, haciendo referencia a que, a pesar de que el camino no sea nada sencillo, «todo es cuestión de tiempo y actitud«.
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Desde entonces, y gracias a su poder de aceptación, digestión y aceptación de la discapacidad, Marta Casado es capaz de contar cómo ha sido su batalla contra el osteosarcoma, al que pudo derribar, aunque le dejó una cicatriz para siempre en su pierna izquierda, que tuvo que ser amputada para salvarle la vida. Sin embargo, no duda en exponer su testimonio, a través de una mirada valiente y sincera, para normalizar, sensibilizar y crear conciencia sobre la discapacidad, demostrando que los límites sólo existen para quienes quieren que existan.
7 de octubre de 2014
Es la fecha en la que Marta Casado recibió su diagnóstico. Todo comenzó con la aparición de un bulto «debajo de la rodilla», lo que, en un principio, no levantó tantas alarmas porque tres años antes había tenido un tumor benigno en una mano. Parecía el mismo recorrido. Tres días antes de acudir al médico por el segundo motivo, fue el cumpleaños de su madre. Aquel día de octubre, esta joven acudió a clase como un día normal para, posteriormente, acudir al hospital a hacerse una radiografía que revelase el motivo de la aparición de aquel bulto en su pierna. Esta prueba diagnóstico desveló el peor escenario posible: un osteosarcoma. Le bastó ver la cara de su médico para deducir que «aquí pasa algo«.
Desde entonces, Marta ha abanderado su propia realidad desde la superación diaria: «He caminado todo lo que he podido y he practicado todos los deportes que me ha apetecido, sin importar si se me iban a dar bien o mal», expone; en definitiva, «no he dejado de hacer lo que me apetecía por mi discapacidad«, incluso por encima de sus posibilidades, reconoce. Tampoco le ha frenado para viajar y conocer mundo. Ni para reírse «de mi misma y de lo que me pasó». No le ha arrebatado las ganas de vivir y ser feliz. «No hay que dar nada por hecho y hay disfrutar todas las cosas mientras estén», concluye Marta Casado. El pasado 7 de noviembre celebró su décimo aniversario libre de cáncer: «Hoy celebro por mí yo de 25 años que tiene la suerte de estar viva, pero sobre todo por la de 15, que fue la que lo consiguió«




