Pepe García Ruiz tiene 22 años, vive en Las Gabias (Granada) y su currículo desarma: es pianista profesional, esquiador alpino de élite y acaba de graduarse en Ingeniería Informática. Todo ello con un 86% de discapacidad reconocido, ya que nació sin brazos y con ceguera casi completa en ambos ojos. El detalle que mejor resume su naturalidad con la que lo vive es una frase suya que sorprende a cualquiera: «a veces se me olvida que no tengo brazos» cuando va a coger algún objeto.
«Las oportunidades te las creas tú con tu actitud y tu forma de ver las cosas; para vivir la vida hay que cogerla por los cuernos y vivirla como realmente quieres vivirla».
Un talento al piano que asombró a su profesora
Con seis o siete años, Pepe vio a una amiga tocar el piano y quiso probar. Sus padres lo apuntaron a clases «hasta donde llegase», sin imaginar lo que vendría después: su talento dejó atónita a Isa, su profesora, que resumió su don en una frase reveladora: «Toca distinto a los demás, no es normal». A la vez, y con esa misma edad, empezó en el deporte, que lo ha llevado a competir como esquiador alpino de élite.

La discapacidad nunca fue una excusa en su vida académica. Terminó la ESO, el bachillerato y, hace unos meses, la carrera de Ingeniería Informática en la Universidad de Granada, compaginando estudios con el conservatorio y el deporte. Ahora espera comenzar un máster. Para las tareas cotidianas, tira de ingenio: por su escasa visión, ve la televisión ayudándose del zoom de la cámara de su móvil.
Lo que más define a Pepe es su forma tajante de entender su historia. Rechaza los relatos edulcorados sobre la superación: «La discapacidad no me ha enseñado nada, sino que yo he aprendido las cosas que necesitaba aprender de la discapacidad». Se siente «agradecido y afortunado» de que nunca le hayan «tratado diferente», algo que considera clave para haber llegado hasta donde está.
Detrás de esa firmeza reconoce también sus «debilidades», pero insiste en que lo que le caracteriza es aceptarlas y volver a levantar la cabeza. Con el tesón y la «cabezonería» que atribuye a su pueblo, este joven granadino ha convertido la ausencia de brazos y la falta de visión en apenas un detalle de una biografía repleta de logros.
Puedes conocer toda su historia en la entrevista que le hicimos en Tododisca.




