Acceder al mercado laboral es uno de los principales puntos de interés de todas las personas. Encontrar un trabajo impulsa la independencia, permite el desarrollo de la autonomía y aumenta el bienestar social y la calidad de vida del recién empleado.
Sin embargo, las personas mayores y el colectivo de la discapacidad se enfrentan a importantes barreras para la contratación. La barrera del ‘edadismo‘ y las limitaciones por presentar alguna condición que pueda entenderse como una limitación son un continuo portazo a sendas comunidades.
Pilar Rondán, en este sentido, es ‘la excepción que confirma la regla’: empleada a los 65 años, con una discapacidad auditiva del 50% y una mujer que ha roto cualquier molde establecido por la sociedad gracias a ILUNION Hotels, que ha apostado por su experiencia, dedicación y compromiso para la actividad laboral.
Empleo de personas mayores con discapacidad
Las ganas de trabajar, en ocasiones, pueden pesar más que el talento para desarrollar cualquier actividad profesional. Pilar Rondán es un vivo ejemplo de que, cuando se quiere, se trabaja y se presta la dedicación necesaria, la oportunidad puede llegar. Pero para ello es necesario que las empresas apuesten por personas como ella.
Con 65 años de edad, Rondán trabaja como camarera en ILUNION Caleta Park, donde demuestra, cada día, que la discapacidad auditiva que presenta no le frena y que la edad es sólo un número. Además, reivindica la contratación de personas mayores, aludiendo que «aportamos experiencia y nos sobra energía».
Comparte la vida con dos nietos en etapa de adolescencia, un motivo que le empuja, si cabe, a dar lo mejor de sí en el trabajo. Sin embargo, Rondán tuvo que parar en seco hace quince años, cuando la discapacidad comenzó a manifestarse en su vida a través de la pérdida del sentido del oído, acompañada de un constante pitido: «Los acúfenos«, indica ILUNION.

Esta condición de discapacidad no ha conseguido rebajar sus intenciones laborales y «lejos de rendirse, Pilar ha aprendido a integrar ese sonido en su día a día», detalla la entidad hotelera. Pilar, por tanto, ha aprendido que «escuchar con el corazón es tan importante como hacerlo con los oídos«, refleja desde ILUNION, empresa que ha apostado por su trabajo.
Finalmente, Rondán es un ejemplo para los más jóvenes de como afrontar la vida con discapacidad y sin empleo, pero también sin cesar en el intento y de no derrumbarse ante los rechazos que derribaban sus intentos. El mercado laboral, y la vida, necesita de la experiencia, positividad y dedicación de personas como Pilar.
La barrera de la edad
Tras 11 años de búsqueda de empleo, Pilar Rondán encontró, de nuevo, la luz al final del camino. Fue como camarera en el equipo deILUNION Caleta Park, donde se ha convertido en una pieza fundamental mediante su relación con los clientes. Sin embargo, previa a esta oportunidad, esta empleada se enfrentó a continuos rechazos por ser mayor de 50 años.
Sus inicios en esta ‘nueva’ aventura profesional estuvieron marcados por «la misma ilusión con la que empecé cuando tenía 35 años», declara. Ahora, con 65 años, en el podcast ‘Soñadores‘ de ILUNION, declara que «nunca es tarde para volver a empezar, hasta el último día de tu vida» y reivindica segundas oportunidades para «la gente mayor» en el sector empresarial
A veces, cuando una puerta parece haberse cerrado para siempre, en realidad sólo es una señal para seguir llamando a las que están al lado. Insistir, persistir y creer en las capacidades de uno mismo son los ingredientes para conseguir aquello que se quiera cumplir. A Pilar le llevó 11 años y una discapacidad auditiva por medio, pero lo ha logrado.







