Rafael, con secuelas de la polio y un 68% de discapacidad: «El taller de enfrente deja los coches de sus clientes en la única plaza PMR de la calle»

Cuando una calle tiene una sola plaza reservada para personas con movilidad reducida, esa plaza suele tener nombre y apellidos. Es la del vecino que la pidió al ayuntamiento, la que usa cada día para ir a trabajar o al médico. Por eso duele tanto que alguien la convierta en su aparcamiento particular.

Rafael tiene 61 años y secuelas de la poliomielitis que pasó de niño, con un 68% de discapacidad. Camina con una férula en la pierna y muletas, y conduce un coche con cambio automático. «El taller de enfrente deja los coches de sus clientes en la única plaza PMR de la calle. Primero era de vez en cuando; ahora es casi a diario. Cuando les pido que lo quiten, me dicen que es un momento, que el cliente viene a recogerlo enseguida», explica.

Cuando un negocio se apropia de la plaza

Talleres, concesionarios, tiendas o empresas de reparto utilizan a veces las plazas reservadas para dejar vehículos en espera, cargar y descargar o tener sitio para sus clientes. Es un uso indebido igual que el de cualquier conductor particular, con el agravante de que se repite de forma sistemática.

«Los coches no tienen tarjeta, claro. Y como cada día es un coche distinto, cuando llamo a la policía me dicen que denuncian al dueño del coche, que muchas veces ni sabe dónde lo han aparcado», lamenta Rafael.

¿A quién se multa?

La multa por estacionar en una plaza reservada sin tarjeta, de 200 euros, se dirige al titular del vehículo, que puede identificar al conductor responsable, en este caso un empleado del taller. Si la conducta es reiterada, el ayuntamiento puede actuar también contra el negocio a través de sus ordenanzas de movilidad y de actividades. Puedes consultar las cuantías en nuestra guía sobre la multa por aparcar indebidamente en una plaza PMR.

Otros vecinos con discapacidad han vivido problemas parecidos con su plaza, como Rosa, que ve cada día aparcada la tarjeta de un vecino que lleva un año sin salir de casa.

Cómo actuar ante un abuso reiterado

Cuando el problema se repite, conviene documentarlo. Estos pasos ayudan:

  • Hacer fotografías con fecha en las que se vea la plaza, la señal y el vehículo.
  • Avisar a la Policía Local cada vez que ocurra, para que conste en sus registros.
  • Presentar una queja por escrito en el ayuntamiento pidiendo que se inspeccione la actividad del negocio.
  • Solicitar, si existe esa opción en tu municipio, una plaza reservada con matrícula, vinculada a tu vehículo.

«No quiero perjudicar al taller, que es de un vecino. Solo quiero que respeten la única plaza que tengo», concluye Rafael.