Baltasar –Balta– es un bebé con síndrome de Down al que le basta una sonrisa para conquistar a cualquier persona que se ponga delante de él. Incluso a sus padres. De hecho, mediante las redes sociales, esta familia ha querido compartir la alegría del pequeño al ser notificado de que había recibido el alta del hospital tras una operación de corazón.
«¿Entiendes que acabas de salir de una cirugía? ¡No puedes estar riéndote así!» Esas son las palabras que le dedicó su padre a Balta tras salir de quirófano. Mientras, el pequeño sonreía como si la cosa no fuera con él, haciendo de una grave situación un momento que siempre quedará guardado en la retina de su familia.
Ante la alegría de este recién nacido, nada podría hacer augurar que le «acaban de operar del corazón«, como explica su padre en la publicación de redes sociales. Sin embargo, lo que hoy es la risa de Balta, hubo un tiempo que fue la preocupación de su familia, que se acentuó con el diagnóstico de síndrome de Down y la posterior cardiopatía.
La sonrisa de Balta, un bebé con síndrome de Down
En la semana 25 de embarazo, los padres del esperado Balta entraron «muy contentos a ese consultorio a escuchar el corazoncito de nuestro bebé». Sin embargo, todo se iba a empezar a torcer unos pocos minutos después. Juliana, su madre, ya sospechó que «algo pasaba» porque «el instinto maternal es animal, innato, inexplicable».
Tras la pertinente ecografía de control, el doctor que atendió a esta familia les comunicó que el corazón de su hijo «no estaba completo, faltaba un tabique que dividiera aurículas y ventrículos». A continuación, les invitó a tomar asiento y les trasladó que «esta tipo de cardiopatía es muy común en los niños con Síndrome de Down«. No se equivocó.
Además de esta condición, acompañada de un problema en el corazón, Balta también tuvo que hacer frente a una «atresia duodenal, que no le permitirá digerir lo que comiera, si o si debía ser operado al nacer«, revela la familia. Por tanto, indican que «vivir en el mundo de terapia, el mundo de la discapacidad es subir la montaña más ardua que podría imaginar».
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No obstante, la sonrisa que ilumina la cara de Baltasar es el mejor remedio para cualquier mal, además de «la luz y conciencia en nuestras vidas». Tras unos días de ingreso en el hospital tras la cirugía de corazón, por fin recibieron la notificación de alta hospitalaria que permitía a la familia regresar a casa. Una noticia muy celebrada, incluso por Balta.
«Agarramos las cosas y nos vamos«, gritó el padre del pequeño, quien también le permitió a su hijo «dormir hoy hasta la hora que quieras». Aquel día estaba todo justificado y debía ser motivo de celebración como paso previo a empezar una vida en casa, en familia y con todo el amor que profesar.
Una vida compleja antes de nacer
Baltasar ya tiene tres meses. Pero, desde antes de su llegada al mundo, sus padres ya supieron que no les esperaba una vida fácil, especialmente. Entre los muchos desafíos que plantea el síndrome de Down, también había que operarle de corazón. Y él se reía, como si la risa fuera el remedio. Quien sabe si lo pudo ser.
Las ganas de vivir y su sonrisa han sido los pilares sobre los que sus padres se han apoyado este tiempo, que ha sido duro y largo. Precisamente, esa alegría y felicidad de la que presume Balta es una característica intrínseca a su personalidad; es decir, no se le dibuja únicamente cuando es enfocado con una cámara.
«Nuestros últimos días del año han sido aquí en una habitación blanca, con ruidos de máquinas que dan soporte vital«, explica el padre de Baltasar. Pero en realidad «no es eso lo que importa, lo que vale es que estamos juntos los tres, y que afuera nos espera una manada de amigos y familiares para compartir mates y risas», admite en una publicación para redes sociales.
Finalmente, como propósito de este Año Nuevo, la familia de Balta sólo tiene un deseo que pedir: «Salud, para cada uno de nosotros», a la vez que exponen que se sienten profundamente agradecidos por el bebé que ha llegado a sus vidas, acompañado del síndrome de Down. Baltasar es una bendición.




