Su nombre es Carmen López y su «sueño» es poder competir en unos Juegos Paralímpicos. De momento, ya se ha proclamado campeona del mundo de surf adaptado como persona ciega, una condición que presenta de manera congénita debido a una enfermedad rara visual denominada glaucoma, cuyo origen es desconocido.
«Mi discapacidad se detecta de nacimiento, pero no se sabe de dónde ha salido ni por qué«, explica la propia joven que, pese a su juventud, ya cuenta con un impresionante palmarés en su vitrina. Y no sólo en forma de trofeos y medallas, sino también de reconocimiento, admiración y orgullo.
Esa enfermedad que le robó la visión le invitó a practicar deporte desde que era una niña, guiada por una idea muy bien definida: «Nadie me puso límites por mi discapacidad«. Se sentía libre dentro de su propia ceguera. Finalmente, tras probar varias modalidades, optó por el surf «por la adrenalina y por la adicción que me provocó en su momento».
Carmen López, una campeona del mundo de surf ciega
En el año 2012, Carmen tuvo la primera toma de contacto con una tabla de surf, pero no fue hasta seis años más tarde cuando ya decidió enfocarse en este deporte «de una manera más profesional«. Se lo comunicó a su familia, quienes no se extrañaron y le apoyaron en esa decisión, como ya lo habían hecho en ocasiones anteriores.

Esta deportista es ciega y, a pesar de no poder ver el color del mar, la forma en la que rompen las olas ni la mezcla cromática del atardecer, Carmen no duda en afirmar que la playa es «el lugar donde me gusta estar y el lugar donde quiero estar«. Siente una paz interior inigualable cada vez que está encima de una tabla surfeando una ola.
«Cuando estoy en el agua nadie piensa en mi discapacidad y nadie la ve, simplemente ven una surfista más», revela López. Y ese sentimiento fue el que le acompañó hasta que se alzó con la medalla de oro en el campeonato de surf adaptado como persona ciega: «Fue un sueño, algo increíble y que todavía no me creo».
Ahora, con esa victoria mundial, Carmen López no va a desistir hasta que pueda alcanzar su sueño dentro del deporte: competir en unos Juegos Paralímpicos, a pesar de los exigentes requisitos que propone el comité paralímpico internacional. No obstante, su meta está en Los Ángeles o Brisbane, 2028 o 2032, respectivamente.
Aun así, el mayor mérito de Carmen no está encima de una ola, sino en su carácter y forma de ser: «Los límites te los marcas tú; la discapacidad no es más que una cosa con la que se convive y el inicio de una historia que se escribe de forma diferente», indica Carmen sobre cómo ha aceptado ser ciega desde que perdiese la vista definitivamente con 8 años.
Más barreras fuera que dentro del agua
Las personas con discapacidad se enfrentan, permanentemente a una exposición social que, lamentablemente, les obliga a esquivar determinadas barreras, tanto físicas, mentales o actitudinales. Por ello, desde su propio ejemplo, Carmen López trata de derribarlas, aunque cree que todavía hay mucho camino por conquistar en ese sentido.
«Sobre la ola no hay diferencias, pero fuera sí», indica esta campeona del mundo de surf adaptado. Esta afirmación implica que «en el agua, en mayor o menor medida, la gente no se fija en tu discapacidad porque les importa que estés disfrutando». Por otro lado, «fuera, sí que se fijan en que haces las cosas de una manera diferente«.
También pone en valor la figura de Lucas, su entrenador, con quien ha adquirido una notable confianza para que le guíe, mediante la comunicación verbal, a la hora de surfear: «Me da la información que necesito para poder coger la ola y cuando estoy en la ola me silva para indicarme si es de izquierdas o de derechas«, revela.
Bajo este camino, de trabajo, confianza y reconocimientos, Carmen López continúa en busca de su sueño de competir en unos Juegos Paralímpicos. Ya tiene dos fechas en el horizonte, aunque, mientras tanto, seguirá siendo un referente deportivo, social y figura clave para la inclusión de personas con discapacidad.






