Raquel Llorente (@raquelllorente.audicion) es audióloga protésico y experta en soluciones auditivas. Mediante su conocimiento, enseña como es el uso correcto de audífonos para que personas sordas puedan recorrer el proceso de volver a escuchar con plenas garantías: «La audición nos conecta, nos emociona, nos une».
El testimonio de Llorente es muy claro, que lo expone desde su papel de audióloga y divulgadora en redes sociales. Raquel cree que «el estigma está frenando a personas jóvenes y sordas que podrían recuperar su vida social hoy mismo», en referencia al uso de audífonos, creyendo que son un complemento sólo para personas mayores.
En este sentido, Llorente trabaja de manera personal e individual con cada persona sorda, tratando de encontrar la solución que más y mejor se adapte a sus necesidades auditivas: «El audífono es una muleta para el oído. Te ayuda a caminar de nuevo por el mundo sonoro, pero requiere voluntad y un proceso de adaptación», relata en ‘La Comunidad del Oído‘.
Ayudas para audífonos en personas sordas
La pérdida de audición es una realidad que se puede dar por varios factores: la edad, una discapacidad o, incluso, una enfermedad, ya sea de carácter congénito o sobrevenida. En cualquier caso, las personas sordas comparten un nexo de unión, que es la necesidad de usar herramientas que les permitan escuchar y conectar con el mundo.
Los audífonos, en este sentido, se perfilan como el complemento más frecuente entre la comunidad sorda para recuperar la escucha. Sin embargo, este colectivo se enfrenta a una gran barrera: la concesión de ayudas para optar a estos accesorios, algo que se entiende como una discriminación.
Así mismo, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello exige equidad para la financiación de audífonos de personas sordas. No poder escuchar inhibe las relaciones sociales y aumenta el deterioro cognitivo y acelera el envejecimiento de la población.
Raquel Llorente, por su parte, como audióloga, expone que las personas sordas, para ser beneficiarias de ayudas para la adquisición de audífonos deben presentar una «pérdida bilateral» de la audición y «todo por debajo de 40»; es decir, «si tienes una pérdida con graves en 20 y resto no, ya no te conceden la ayuda«.
Las personas sordas, aunque sea de un oído, no disponen de beneficios algunos para adquirir audífonos, teniendo que hacer ese gasto directamente desde su bolsillo. Es, como citan en ‘La Comunidad del Oído’, una «realidad invisible» que comprende límites de edad y criterios «que dejan a muchos pacientes sin apoyo».
Oír bien es un derecho, no una cuestión de presupuesto
Niños y mayores con discapacidad auditiva merecen poder escuchar bien. Eso impulsará su integración social y evitará el aislamiento progresivo, la pérdida de autoestima, la reducción de la actividad social y la aparición de depresión, especialmente en los colectivos más vulnerables.
Por tanto, los audífonos permiten esquivar esa «cascada» de situaciones adversas en personas sordas, fomentando una escucha activa y mejorando la calidad de vida y el bienestar emocional. GAES, por su parte, indica que la pérdida auditiva «puede convertirse en un problema discapacitante que afecta significativamente la vida cotidiana de quienes la padecen».
Esta compleja tesitura pone el foco en que «oír bien debería ser un derecho, no una cuestión de presupuesto», insisten desde el podcast ‘La Comunidad del Oído‘. Mientras, la financiación de audífonos para personas sordas «debería incorporarse de forma homogénea a la cartera de prestaciones del Sistema Nacional de Salud», ruegan desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología.




