Abogados explican cómo acreditar una enfermedad invisible para obtener una incapacidad permanente

Abogados explican cómo acreditar una enfermedad invisible para obtener una incapacidad permanente

Acreditar una enfermedad invisible para obtener una incapacidad permanente./ Imagen de archivo Canva

De acuerdo con los profesionales de Fidelitis, una enfermedad invisible es aquella que «a pesar de provocar un grave deterioro funcional, no puede observarse a simple vista». Por ello resulta tan complejo obtener una incapacidad permanente derivada de esta situación.

En esta línea, lidiar con una de las llamadas enfermedades invisibles, además, también supone estar expuesto a la incomprensión social y a la falta de empatía con la ausencia de signos visibles. No obstante, «pueden ser igual de incapacitantes que otras patologías físicas».

En una notable mayoría de casos, las pruebas diagnósticas «no reflejan claramente el origen del malestar o los resultados son ‘normales'», detallan desde Fidelitis, una realidad que dificulta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social -INSS- o la mutua reconozcan la incapacidad permanente del trabajador.

El criterio del INSS para reconocer una incapacidad permanente

El INSS no concede la condición de incapacidad permanente por el mero hecho de padecer una enfermedad, sino que se basa en la existencia de limitaciones funcionales y de carácter crónicas que impiden desempeñar el trabajo habitual o cualquier otro. «Es posible tener un diagnóstico grave y no obtener la pensión», detallan los abogados.

Del mismo modo, también se puede obtener la pensión sin un diagnóstico definitivo, siempre que «se prueban las limitaciones funcionales severas». Por tanto, «el foco del expediente debe estar en acreditar cómo afecta la enfermedad al desempeño profesional, y no tanto en demostrar la enfermedad en sí», advierten desde Fidelitis.

Así, para tener reconocida una incapacidad permanente a raíz de una enfermedad invisible se antoja fundamental el hecho de reunir informes médicos lo más actualizados posibles y «elaborados por especialistas en la patología concreta».

En esos documentos se deberá explicar la evolución de la enfermedad, los tratamientos aplicados y su falta de eficacia, las posibles recaídas y su frecuencia, la imposibilidad de mantener una jornada laboral estable y las limitaciones específicas que impiden trabajar. «Un informe pericial puede ser determinante en una vía judicial, sobre todo en enfermedades mal comprendidas o difíciles de objetivar», aseguran los especialistas de Fidelitis.

Del mismo modo, los informes médicos, en este tipo de casos, deberían ir acompañados de exploraciones funcionales, escalas de valoración, test psicológicos o neuropsicológicos, y «cualquier prueba complementaria que permita objetivar la afectación«, valoran los abogados.

Una enfermedad invisible sí puede ser incapacitante

La concesión de una incapacidad permanente por parte del INSS debido a una enfermedad invisible no es imposible, pero los abogados subrayan que se trata de un proceso que requiere una adecuada preparación, con todos los informes detallados y actualizados.

Así, desde Fidelitis aconsejan que el trabajador no se limite «a recopilar informes sueltos», sino a buscar «la coherencia, continuidad y profundidad clínica«. También se debe acreditar correctamente el impacto que tiene la enfermedad para desarrollar el trabajo habitual y no caer en el desánimo si la solicitud es rechazada en primera instancia: «Muchos casos se ganan en vía judicial».

De este modo, a pesar de no mostrar signos externos, las enfermedades invisibles existen y pueden ser motivo de una incapacidad permanente. Ante esta compleja tesitura, los expertos insisten en que «el reto está en hacer visible lo invisible ante la administración, utilizando herramientas jurídicas y médicas de forma estratégica».

Algunos de los ejemplos más comunes de estas patologías son el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, Trastornos de ansiedad severa o depresión mayor, dolor crónico generalizado, migrañas incapacitantes, Trastornos del espectro autista (TEA) en adultos, sensibilidad química múltiple, síndrome de piernas inquietas o Trastornos del sueño con afectación funcional.

Finalmente, desde Fidelitis recalcan que, en este tipo de situaciones, lo más importante no es tener un diagnóstico, sino en probar su impacto real en la vida laboral del trabajador para acreditar que su enfermedad invisible le incapacita de forma notable.

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