Debido a severas limitaciones físicas o psíquicas, de un carácter presumiblemente crónico, hay trabajadores que no pueden desempeñar su actividad profesional sin ningún ápice de garantías. En estos casos se concede la incapacidad permanente absoluta, que es una prestación otorgada a quienes presentan un alto grado de discapacidad.
Los expertos de Fidelitis, en este caso, han explicado qué ventajas conlleva la concesión de la incapacidad permanente absoluta en este año 2026, que engloba importantes beneficios fiscales o sociales, así como una serie de ayudas a las que se puede accede por derecho propio de estos trabajadores lesionados.
Una de las ventajas más destacadas y que menciona la entidad es que la persona titular de una incapacidad permanente absoluta podrá optar al 100% de su base reguladora en lo referente a una pensión vitalicia, a pesar de que la carrera de cotización no supere los 35 años. Además, las prestaciones por incapacidad han crecido un 2,7%, según los Presupuestos Generales del Estado.
Ventajas de la incapacidad permanente absoluta
De acuerdo con la información de Sofía Cabeza Fernández, Directora de Análisis de Viabilidad de Fidelitis, la pensión derivada de una incapacidad permanente absoluta está exenta de «tributar en el IRPF, siempre que provengan del sistema público de Seguridad Social o de entidades que actúen como sustitutas». Además, indica que este ingreso no se incluye en la declaración de la renta, generando más ahorros.
Así mismo, a pesar de que esta incapacidad significa que el trabajador no puede desarrollar actividad profesional, su pensión es compatible con el complemento por hijo a cargo o discapacidad, complemento de maternidad en la pensión -también para hombres- y con trabajos no lucrativos, bajo autorización del INSS.
El reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta también significa ser titular de una tarjeta de discapacidad o movilidad reducida, bonificaciones en vivienda protegida o transporte, ayudas en el alquiler o adaptación de viviendas o reducciones en impuestos municipales, entre otros derechos.
Así mismo, la persona reconocida con una incapacidad permanente absoluta puede beneficiar, indirectamente, a su entorno familiar mediante deducciones en el IRPF para aquellos que convivan con la persona con discapacidad, ayudas por dependencia o, incluso, reducción de jornada por cuidado de un familiar.
Los expertos de Fidelitis también advierten de que la pensión por una incapacidad permanente absoluta sólo puede ser revisada «por agravamiento o mejoría» y tras un plazo mínimo de dos años. Por ello, si el INSS estima mejoría y retirada de pensión, es posible impugnar la decisión con garantías.
Otras ayudas
Fidelitis explica que las pensiones de Incapacidad Permanente Absoluta «se revalorizan automáticamente cada año según el IPC u otros índices fijados por los Presupuestos Generales del Estado», por lo que son una medida contra la inflación y subida de precios, protegiendo el nivel adquisitivo de estos trabajadores con lesión.
Además, con el resultado favorable de una IPA se puede optar al certificado de discapacidad, que será superior al 65%, accediendo a deducciones de hasta 1.200 € anuales por discapacidad en la renta, descuentos en turismo accesible o planes de ocio y «prioridad en ciertos procesos de acceso a vivienda pública».
Finalmente, si el INSS decide denegar la incapacidad, Fidelitis aboga por reunir las pruebas médicas y preparar la demanda con prestaciones jurídicas con el deseo de alcanzar una sentencia favorable para los intereses del trabajador.




