El INSS rechaza la Gran Invalidez a una mujer con una lesión medular y en situación de dependencia: «Necesitaba ayuda para todo»

Sonia es una ciudadana española a la que la vida le cambió para siempre de un momento a otro. Debido a un grave accidente sufrió una lesión medular incompleta que le dejó importantes secuelas neurológicas.

Como consecuencia de sus limitaciones, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) terminó reconociéndole una pensión de incapacidad permanente absoluta para toda profesión. Así lo expone la abogada Marina Alaminos a través de su cuenta de Instagram (@marinaalaminos).

El INSS rechazó subir su grado a Gran Invalidez

Las secuelas de Sonia fueron muy importantes, hasta tal punto que su marido tenía que ayudarle en prácticamente todo. Se desplazaba en silla de ruedas, pero ni siquiera tenía fuerza para impulsarse por sí misma debido a la pérdida de fuerza y movilidad en los brazos.

Respecto a esta situación, la abogada Marina Alaminos explica que «con el tiempo, Sonia y su familia empezaron a darse cuenta que el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta no era suficiente». Su dependencia diaria era cada vez mayor y su realidad había cambiado.

En este sentido, Sonia necesitaba ayuda de otra persona para realizar las actividades básicas del día a día, como asearse, vestirse, pasar de la silla a la cama y viceversa. Ante esta situación, optaron por solicitar una revisión del grado de incapacidad permanente al Instituto Nacional de la Seguridad Social.

Para pasar de la incapacidad permanente absoluta a la Gran Invalidez, Sonia y su familia presentaron informes médicos actualizados; así como los certificados de discapacidad y dependencia que ya tenía reconocidos.

Aunque era evidente que Sonia necesitaba la ayuda de terceras personas para desarrollar las actividades básicas del día a día, el INSS determinó que le mantenía el grado de incapacidad permanente absoluta reconocido inicialmente. Ni ella ni su familia podían entenderlo.

De incapacidad absoluta a Gran Invalidez por la vía judicial

Frente a la decisión adoptada por el INSS, Sonia y su familia pusieron su caso en manos de Marina Alaminos, una abogada especialista en la materia. Al analizar su situación, Alaminos tenía claro que esta ciudadana necesitaba la ayuda de terceras personas para los actos esenciales de la vía y que, por tanto, había que luchar por la Gran Invalidez.

No iba a ser fácil, puesto que el INSS también rechazó la Reclamación Previa por la vía administrativa. En este sentido, solamente quedaba seguir peleando por acceder a la Gran Invalidez a través del proceso judicial.

Al respecto, Marina Alaminos señala que «en el juicio conseguimos demostrar cómo era realmente la vida de Sonia. Su familia no estaba allí simplemente para facilitarle algunas tareas, sino que su ayuda era imprescindible para el día a día».

La juez consideró acreditado que Sonia necesitaba la ayuda de terceras personas para realizar los actos esenciales de la vida diaria, por lo que la resolución judicial estableció el derecho de esta ciudadana a percibir una pensión de Gran Invalidez. Con este reconocimiento, pasará a percibir un pensión con una cuantía equivalente al 100% de la base reguladora más el complemento de Gran Invalidez.