Después de una dilatada, experimentada y larga carrera profesional, los trabajadores se enfrentan, paradójicamente, a uno de los momentos más anhelados y deseados de su vida. Uno con el que siempre han soñado, bromeado y hasta imaginado: la jubilación de la actividad profesional.
No hay alarma. No hay que madrugar. Ni desayunar corriendo para darse una ducha mirando el reloj con el rabillo del ojo para controlar la hora de entrada en el trabajo. Parece una película soñada, pero lo cierto es que la psicología advierte sobre la existencia de una serie de «factores de riesgo» que se manifiestan tras la jubilación.
Ese giro radical en la vida de cada contribuyente, que durante más de cuarenta años ha estado dedicado a su actividad profesional, no siempre es igual de positivo para todos: «Muchas veces, a la persona que se jubila le cuesta aceptar este cambio vital ya que implica un cambio de rol importante«, indican desde ITAE Psicología.
Factores de riesgo tras la jubilación
No es descabellado pensar que la profesión que se ha desarrollado durante décadas empiece a formar parte de la propia identidad de la persona a quien le ha llegado la hora de jubilarse. Esa primera emoción del momento llega acompañada, con el tiempo, de un sentimiento de extrañeza y de, tal vez, incertidumbre a lo que está por venir.
Es el comienzo de una vida desconocida para los trabajadores: «En el momento de la jubilación, nos encontramos con otras muchas identidades que también forman parte de nuestra vida y a las que seguramente no les estábamos prestando tanta atención como la que le prestaremos a partir de este momento«, defienden desde este gabinete de psicología.
De este modo, los profesionales de este área han estimado que existen una serie de «factores de riesgo» que pueden desencadenar en una «probabilidad de presentar una mala adaptación a la jubilación«. A pesar de que la retirada profesional sea deseada, nunca será una situación idílica, al menos, para todos.
En primer lugar, desde ITAE Psicología enumeran la «falta de proyectos personales y de tareas en las que ocupar el tiempo», acompañada de una «jubilación anticipada o forzosa«, un hecho que alimenta la mala digestión de ese momento por haber tomado la decisión erróneamente, a posteriori.
También se cita la presencia de » estresores diversos«, como la aparición de problemas de salud, económicas o familiares, entre otros. Igualmente, contar con una baja red de apoyo social, así como no tener pareja y un bajo nivel educativo son los elementos que componen estos factores tras la jubilación de determinados trabajadores.
Una jubilación «positiva»
Cuando un trabajador ya está cercano a la edad para optar por la retirada de la actividad laboral, los psicólogos advierten y recomiendan tener planificada la jubilación, algo tan sencillo motivado debido a que «nos adaptamos mejor a aquello que esperamos que suceda».
Se pueden realizar actividades propias de la jubilación sin necesidad de haber tomado ya esa decisión. Igualmente, desde ITAE también insisten en la importancia de «estar rodeados de la familia y los amigos, y mantenernos activos, tanto socialmente como intelectualmente y físicamente».
Este momento de la vida de los trabajadores, quizá, también supone una oportunidad para realizar determinadas acciones que antes no tenían cabida por la falta de tiempo: viajar, aprender idiomas, estudiar o escribir son algunas de las propuestas de este gabinete profesional.
Finalmente, la jubilación, a pesar de ser deseada, es un momento en la vida que requiere «un periodo de adaptación que durará algún tiempo». No todo va a ser perfecto desde el primer instante, sino que la costumbre deberá asentarse para que todas las piezas empiecen a encajar.




