Karlos Arguiñano, de 77 años, se levanta a las 6:30 horas y desayuna un café con leche, un trozo de pan con aceite de oliva virgen extra y una pieza de fruta. A eso suma 10 kilómetros de caminata todos los días y una tabla de estiramientos nada más salir de la cama. Así lo ha explicado el propio cocinero en unas declaraciones recogidas por el diario ABC, en las que ha resumido los hábitos que le permiten mantener el ritmo de grabaciones, eventos y compromisos que exige seguir siendo uno de los rostros más conocidos de la televisión española.
En un artículo recogido por ABC, cabe recordar que Arguiñano no es un deportista de élite ni sigue un plan de entrenamiento exigente. Su fórmula, tal y como la describe, se apoya en dos pilares sencillos y sostenidos en el tiempo: comer bien desde primera hora y moverse a diario.
Qué desayuna Karlos Arguiñano
El chef ha detallado su primera comida del día sin adornos:
«Me levanto a las 6:30 horas de la mañana y desayuno un café con leche, un trozo de pan con aceite de oliva virgen extra y una fruta».
Para él no se trata de un trámite. «El desayuno debe ser una comida importante», ha insistido. El menú, además, responde a una lógica nutricional bastante reconocible:
- Café con leche: la cafeína aporta el empujón inicial y la leche suma proteína.
- Pan: la fuente de hidratos de carbono del conjunto.
- Aceite de oliva virgen extra: grasas saludables, en un producto en el que el cocinero apuesta por la calidad.
- Fruta de temporada: fibra e hidratación, adaptando la elección a cada época del año.
Es decir, un desayuno que combina los tres macronutrientes y que se completa con fibra, sin recurrir a ultraprocesados ni a productos azucarados.
10 kilómetros al día, y a solas
La segunda mitad de la ecuación es el ejercicio. Y ahí Arguiñano ha sido igual de concreto: camina 10 kilómetros diarios.
«Todos los días camino 10 kilómetros, solo y en silencio».
Ese paseo funciona, según ha contado, como un tiempo reservado para pensar: para sus ideas, sus reflexiones y también para darle vueltas a alguna receta o a algún proyecto en marcha. A la caminata se suman los estiramientos matinales, con los que busca ganar elasticidad y movilidad a medida que cumple años.
Por qué este tipo de hábitos es importante a partir de los 70
La combinación que describe el cocinero —actividad aeróbica de intensidad moderada, trabajo de flexibilidad y una alimentación variada— es precisamente la que suelen recomendar los organismos sanitarios para la población mayor de 65 años. Caminar a diario se asocia con un mejor control de la tensión arterial y del colesterol, y con una menor probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares.
Asimismo, el ejercicio regular tiene efectos que van más allá de lo físico: contribuye a mantener la función cognitiva, mejora el estado de ánimo y ayuda a conservar la masa muscular, un factor determinante para prevenir caídas y pérdida de autonomía en edades avanzadas.
Con todo, conviene subrayar que se trata de la rutina personal de una persona concreta y no de una pauta médica. Cualquier plan de ejercicio o cambio en la alimentación a partir de cierta edad, y especialmente si existen patologías previas, debe adaptarse de forma individual con el criterio de un profesional sanitario.



