Con residencia en la Región de Murcia, «concretamente en Cartagena«, Borja Angosto atiende a un equipo de Tododisca, que mantiene una conversación con este joven para poner en valor su trabajo, centrado en otorgar de la normalidad que merece el concepto de la discapacidad. A lo largo de este diálogo, a pesar de la juventud de la que presume, este ‘emprendedor digital’ demostrará una importante dosis de madurez que la vida le ha obligado a adquirir de manera prácticamente congénita y no elegida. Sin embargo, uno de los términos más citados por Borja será el de la palabra ‘familia‘, así como la importancia que tiene la suya en su día a día: «Ellos son la fuente de todo», indica.
Hijo de Raimundo y María Luisa, este joven murciano comparte hermandad con Pablo y Luis, siendo él el menor de los tres y, por ende, el más pequeño de la casa. Además, su hermano mayor presenta una severa discapacidad, catalogada como síndrome de Beuren – Williams que, de acuerdo con Acta Pediátrica Española, es «una enfermedad rara, caracterizada por la presencia de cardiopatía, discapacidad intelectual, rasgos faciales característicos y alteraciones multiorgánicas». Es una patología asociada a una soberano e innato talento musical; incluso, se piensa que el célebre Amadeus Mozart pudo ser paciente, refleja Borja, a modo de anécdota. En cualquier caso, el protagonista de esta historia se deshace, nuevamente, en elogios hacia su familia.

Para Angosto, el entorno más cercano ha sido fuente de inspiración y normalidad. Un espacio donde poder expresar emociones y sentimientos con total naturalidad, dándole el protagonismo que realmente tiene su propia discapacidad física: sí, Borja vive con espina bífida desde el momento en el que nació. Se define como «una persona muy sencilla» que disfruta con sus amigos y con su proyecto personal, en el que sensibiliza y normaliza la discapacidad. También revela su faceta más cinéfila, aunque es «una de las guerras internas» con las que lidia debido a la falta de accesibilidad en las salas.
«Mi fuente principal de inspiración son mis padres; yo estoy ahora mismo donde estoy gracias a todo lo que me ha permitido mi familia a lo largo de mi vida»
Normalizar la discapacidad, un objetivo primordial
Normalizar. Visibilizar. Sensibilizar. Todas estas formas verbales comparten la primera conjugación; por otro lado, son los objetivos que tiene grabados Borja Angosto respecto a la discapacidad, otorgándole su respectivo conocimiento y valorando a todas las personas por su capacidad antes que por su condición. Él lo vive en primera línea a través de la espina bífida, que le acompaña desde que llegó al mundo el 6 de marzo de 1998. También mediante la figura de su hermano Pablo, que convive con una enfermedad rara y requiere ciertos apoyos para algunas de las tareas más esenciales de su día a día, un momento de la charla donde este joven vuelve a poner de manifiesto el tesón de sus padres, ligeramente emocionado: «Para mí, son el motor de todo«.
Sacando a relucir esa sensatez y madurez que se ha citado anteriormente, Borja también es consciente de la «suerte» que ha tenido su familia al ostentar respectivos trabajos que le permitían compaginar la vida laboral con el cuidado de sus hijos. Aun así, menciona «el esfuerzo mental como gasto económico» que supone la crianza de dos menores con discapacidad. Al mismo tiempo, a la hora de abarcar la temática sobre esa misma condición, afirma estar «acostumbrado a que me pregunten de todo» y, por ende, a responder con sencillez a cada una de esas cuestiones. ‘Su’ espina bífida la explica como «un desarrollo incompleto de las últimas vértebras de la columna vertebral» que, ante el amplio abanico de posibilidades, se pudo confundir con otra patología. Hasta que recibió el diagnóstico definitivo.

A «las dos o tres horas de nacer«, aquel bebé que hoy ya es adulto tuvo que ser intervenido quirúrgicamente «para cerrarme el tubo neural». También tiene cicatrices que reflejan operaciones en la cadera, en la columna, «una válvula de hidrocefalia, que es otro derivado común de la espina bífida«. Esta notable discapacidad obliga a Borja a vivir en una silla de ruedas, una realidad que no le ha permitido conocer la bipedestación, aunque su proceso de aceptación, como su lenguaje, es completamente natural: «El que no se adapta es porque no quiere; si tú no te adaptas al medio, el medio no te va a adaptar a ti», asevera. Así mismo, en su afán por normalizar a personas en situaciones similares, Angosto no puede pasar por alto las denuncias sobre accesibilidad, que son más frecuentes «de lo que me gustaría», por lo que ruega y exige «hacer las cosas medianamente bien» en favor del colectivo de la discapacidad.
«El problema de normalizar la discapacidad es más de la sociedad que de uno mismo; el que no se adapta es porque no quiere; si tú no te adaptas al medio, el medio no te va a adaptar a ti».
Naturalidad, humor y empatía
Pocos contextos existen con mayor repercusión universal que las redes sociales; también las plataformas digitales; internet, en general, que permitan alcanzar a un público de masas para emitir un determinado mensaje. Borja Angosto, que se ha formado en el área de desarrollo para aplicaciones web, conoce el poder de estos escenarios, por lo que ha depositado en ellos su trabajo y su confianza para lanzar un discurso que inunde de visibilidad a la discapacidad. A través de ‘BorjaBack, Barreras al límite’, un canal de ‘Youtube‘ que abandonó por un tiempo para volver con más fuerza que nunca, este murciano de Cartagena habla con «naturalidad, con humor y con empatía» sobre este concepto, compartiendo ideas a e inspiración mediante testimonios reales y de personalidades importantes.
«El objetivo principal de mi canal es dar visibilidad a tantas discapacidades como al día a día que nos solemos encontrar», detalla el fundador de este proyecto. El contenido está repleto de historias de superación, sustentadas en la inclusión y en la motivación; de igual manera, Borja cree que la mejor manera de normalizar es hablar de aspectos «que rompen barreras y muestran la discapacidad sin filtros ni tabúes«. Él mismo ‘naturaliza’ su vida: «Es muy normal, hago todo lo que quiero; me muevo, aunque mis manos sean mis piernas». En ese instante, revela que su siguiente objetivo es obtener el permiso de conducir, que ya está en proceso para tener la licencia y ganar más autonomía e independencia.
«El objetivo de mi canal es dar visibilidad real a la discapacidad y mostrar historias de superación, inclusión y motivación; mi vida es muy normal, hago todo lo que quiero, aunque mis manos sean mis piernas».
A través de ese canal de plataformas digitales, Angosto ha tenido la oportunidad de expandir su pensamiento e intención sobre la discapacidad, tanto la suya propia como otorgándole el espacio que merecen otras tantas que representan a un nutrido colectivo en España. Lo hace mediante el testimonio de célebres personalidades en este sector: Vicente del Bosque, exseleccionador de la Selección Española de Fútbol; Pablo Pineda, primer síndrome de Down en obtener una carrera universitaria; Jordi Sabaté, un referente en la lucha contra la ELA; y Loida Zabala, deportista paralímpica de Halterofilia, entre otros nombres de interés. El poder de convocatoria de este joven es digno de admiración, buscándose sus propios medios para labrarse su propio espacio de reivindicación social.
La educación, esencial para la inclusión
Hasta en cinco ocasiones, Borja repite el adverbio ‘mucho’ para referirse a la falta de «empatía social«, permitiendo augurar y deducir que sus pensamientos van ligados a la idea de que falta mucho camino por recorrer para alcanzar una plena inclusión de las personas con discapacidad. Sin embargo, para lograr cruzar esa meta, el creador de ‘Borjaback‘ entiende que la educación es un valor esencial en este sentido, lo que permitirá hablar con serenidad, normalidad y transparencia sobre cada realidad: «Las personas con discapacidad hacemos exactamente las mismas cosas que los demás, pero con adaptaciones«.
Esa serena y madurada afirmación de Borja incluye también al entorno de, especialmente, menores con discapacidad, alegando eliminar el ‘clásico’ recurso de ‘es que está malito‘, para explicar una condición a otro pequeño. Los padres deben tratar con el cariño que merece la diversidad funcional, pero sin faltar a la verdad y educando en esos valores, a pesar de que «la normalidad empieza en uno mismo». Aun así, Angosto cree haber dado con la tecla que explica la falta de accesibilidad e inclusión: «Por mucho que nosotros no nos limitemos, la sociedad avanza a un ritmo muy lento, al menos, no al mismo ritmo que las personas con discapacidad«.

Finalmente, este cartagenero estima que «la peor discapacidad es la de no darse cuenta de que todos somos iguales y que podemos hacer lo mismo, salvo que, en ocasiones, necesitamos otros elementos». De hecho, revela ante Tododisca cual es uno de sus siguientes objetivos para su canal: grabar un vídeo que denuncie y ponga en evidencia la escasa accesibilidad de las salas de cine, incluyendo una propuesta sobre cómo mejorar la arquitectura de ese espacio y fomentar la asistencia de personas de movilidad reducida: «No creo que cueste tanto», piensa. Mientras tanto, Borja seguirá defendiendo la normalidad de la discapacidad mediante su canal, promoviendo la inclusión y siendo crítico con las situaciones que lo requieren, entre las que menciona el bullying y las injusticias sociales.
«La peor discapacidad es la de no darse cuenta de que todos somos iguales y que podemos hacer lo mismo, salvo que, en ocasiones, necesitamos otros elementos y adaptaciones».






