La Atención Temprana es un trabajo realmente esencial para un correcto desarrollo en menores en edades comprendidas entre los 0 y 6 años, especialmente en aquellos casos que despiertan ligeras sospechas de presentar una discapacidad o retraso madurativo. O en niños que, directamente, ya cuentan con ese diagnóstico.
Así, desde la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid –FAMMA Cocemfe Madrid– se ha puesto en valor la importancia de la Atención Temprana, insistiendo en que este modelo de trabajo «cambia trayectorias de vida«.
Del mismo modo, según dicta la experiencia de esta entidad, la atención precoz en etapas del desarrollo infantil «evita que las dificultades de hoy se conviertan en discapacidades mayores mañana«. De hecho, de acuerdo con los datos de FAMMA, «en el 56% de los casos con dificultades leves o moderadas, las familias empiezan a observar mejoras en torno a la quinta sesión«.
Impacto social y terapéutico de la Atención Temprana
Entre los múltiples beneficios que la Atención Temprana ofrece a los menores y a sus familias y entornos más próximos, Javier Font, presidente de FAMMA Cocemfe Madrid, ha mencionado «el impacto social y terapéutico», dos aspectos esenciales para mejorar la calidad de vida.
Así mismo, también ha citado el trabajo que se lleva a cabo en el Centro de Atención Temprana y Tratamientos ‘Pasito a Pasito‘, que elabora un modelo de intervención que «demuestra que cuando el apoyo llega a tiempo, los avances de los menores son reales, medibles y sostenibles«.
La entidad atiende a menores «con distintos niveles de necesidad y está interviniendo en situaciones de alta complejidad», han expuesto en un comunicado. De acuerdo con los datos, FAMMA anuncia que el 44% de los casos «presentan necesidades graves, mientras que el 56% corresponden a dificultades leves o moderadas».

Esta realidad «demuestra que el recurso está preparado tanto para prevenir como para intervenir en situaciones de mayor impacto funcional«, indica Font. Entro los principales avances, se observan mejoras en comunicación, conducta, atención, autonomía y adaptación escolar, detalla la entidad.
Así mismo, en aquellos casos con condiciones de gravedad leve o moderada, esta corporación asevera que las familias comienzan a percibir mejoras a partir de la quinta sesión, mientras que en los casos graves los avances se hacen evidentes en torno a la décima. Por ello, la Atención Temprana está relacionada con la prevención de una discapacidad en estos menores.
Continuidad asistencial, un factor determinante
El presidente de FAMMA, Javier Font, también ha querido constatar que «las necesidades no desaparecen al finalizar la etapa de Atención Temprana«, poniendo en valor la «continuidad asistencial» de estas ayudas, que permite «acompañar a las familias hasta los 12 años cuando la evolución lo requiere, evitando retrocesos y cronificación».
En esta línea, el 69% de los menores atendidos en el Centro de Atención Temprana y Tratamientos ‘Pasito a Pasito‘ son mayores de seis años; por su parte, el 89% recibe ayudas directas del propio centro en materia financiera «porque sabemos que la situación económica no puede ser una barrera», detallan.
Finalmente, desde FAMMA insisten en que la Atención Temprana «no solo mejora el desarrollo de los menores; aumenta sus oportunidades educativas y sociales, reduce la necesidad de apoyos futuros y genera un importante retorno para el sistema público».
«Invertir en intervención temprana es invertir en inclusión, autonomía y sostenibilidad social» para esquivar «costes mucho mayores en el futuro». Por ello, desde el centro ‘Pasito a Pasito’, FAMMA refuerza su alianza con las familias y con un «modelo de atención que combina calidad técnica, impacto terapéutico y accesibilidad económica«, concluyen.






